Como la vida misma

Del mismo modo que hay quien se orienta en una ciudad por las iglesias o las paradas de metro, yo pertenezco a un selecto grupo de personas que se orienta en la vida por los tebeos. Pregunta: ¿Cuándo vi Tron en el cine? Respuesta: a finales de marzo de 1983 (esa misma tarde me compré, con varias semanas de retraso, el número 3 de Los 4 Fantásticos de Fórum, aquel en el que aparecen Ben, Sue y Reed aparentemente muertos en portada, más un skrull con una pistola humeante). P: ¿Cuándo me hicieron la primera endodoncia? R: mayo de 1985 (de camino al dentista me compré el número 28 de Los Vengadores, el del juicio a Chaqueta Amarilla). P: ¿Cuándo fue la pelea aquella tan gorda con mi primera novia? R: enero de 1987 (ya andaba yo mosqueado porque acababa de comprar el número 49 de Thor y me enteré de que se cancelaba la serie… ¡en plena etapa Simonson!). ¿Que cómo recuerdo los años y hasta los meses? Muy fácil, el número 1 de esas tres series salió en enero de 1983, y todas ellas eran mensuales. Suma y sigue.

Más que una novela, Los chicos que coleccionaban tebeos es una radiografía. Como dice Alejandro Martínez Viturtia en su epílogo: "esta novela es algo especial. Tiene algo de experiencia universal, trascendental (…), no trata de unas personas en concreto o de unos tebeos particulares o de una época especial. Va más allá. Habla de nuestras vidas". No podría estar más de acuerdo. Aunque ojo, no se equivoquen: el libro de Julián M. Clemente y Helio Mira trata de unas personas concretas (los coleccionistas de cómics) y de unos tebeos particulares (los de superhéroes) y de una época especial (la segunda mitad de los años 80).

Si usted no coleccionó tebeos en su infancia, aquí dispone de un interesante informe acerca de las preocupaciones, costumbres y manías de los coleccionistas, una muestra de cuántos datos insustanciales y absurdos puede almacenar el cerebro humano y numerosos ejemplos de hasta dónde puede llegar la búsqueda de unos simples papeles grapados. Si, por el contrario, fue usted coleccionista… ah, amigo, lamento decírselo: sale usted retratado.

Julián M. Clemente y Helio Mira. Panini. 208 páginas. 15 euros.

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