Crítica de Cine

El wolframio gallego de Hitler

lobos sucios

Drama histórico, España, 2016, 94 min. Dirección: Simón Casal. Guión: Carmen Abarca, Paula Cons, Felipe Rodríguez, Noelia del Río. Fotografía: Sergi Gallardo. Música: Sergio Moure. Intérpretes: Marian Álvarez, Manuela Vellés, Isak Férriz, Pierre Kiwitt, Thomas Coumans, Sam Louwyck, Ricardo de Barreiro. Cines: Málaga Nostrum.

El primer largometraje de Simón Casal intenta conciliar las estrategias del cine de memoria histórica con un cierto aliento mítico (escaso, la verdad) que trascienda la literalidad, aquí inspirada en hechos reales, de unos materiales que alumbran un episodio poco conocido del primer franquismo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el caudillo permitió a los nazis explotar las minas de wolframio del interior de Galicia donde trabajan prisioneros de guerra del bando republicano.

Lobos sucios intenta de este modo dar cuerpo al drama histórico, también al drama íntimo, protagonizado por las dos hermanas (Manuela Vellés y Marian Álvarez) que, además de ayudar a los mineros, también dieron refugio a los judíos huidos de Centroeuropa que intentaban pasar a Portugal, e insuflar finalmente al conjunto un cierto tono de fábula con el bosque y sus leyendas como trasfondo para lecturas metafóricas.

Casal consigue quitar caspa al acecho academicista con una puesta en escena suelta y un trabajo fotográfico de tono tenebrista bastante equilibrado con la cuidada dirección artística. Otra cosa es ya el control de la materia netamente dramática, que no puede evitar el trazo simplista para caracterizar a los nazis como pérfidos que escuchan a Wagner en la intimidad, a los mineros y partisanos como héroes unidimensionales y a las dos hermanas como heroínas románticas más propias de una novela de Brönte que salidas del terruño galaico.

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