La mujer en el ejército

Una número uno en el aire

  • La sevillana Rocío González ha obtenido el número uno de su promoción en el curso de pilotos de caza. Sus profesores destacan su habilidad en el manejo de la aeronave. Ella lo llama trabajo bien hecho.

Por primera vez un nombre de mujer brillará en un lugar preferente de la base aérea de Talavera la Real, en Badajoz. Alférez Rocío González. Un nombre español muy común para un hito en la Historia que coincide, además, con el vigésimo aniversario de la incorporación de la mujer a las filas del Ejército español.

Esta joven sevillana de 24 años, cuya familia es natural de Huévar del Aljarafe, no tenía propósito de ser la primera en nada, simplemente dedicarse a aquello que había soñado siempre: “Ser piloto de combate”. Así ha sido: ahora luce una estrella de seis puntas en su uniforme como alférez del Ejército de Tierra y el orgullo de haber pasado con la mejor nota el curso de pilotos de caza y ataque.

Más de 2.000 alumnos han pasado por esta base que cada año recibe a los mejores de cada promoción de la Academia General del Aire para recibir la instrucción correspondiente a la fase caza y ataque. Con ella comenzaron 18 compañeros, sólo otra mujer más. Sólo 15 pasaron. Y Rocío González Torres obtuvo la mejor nota. La primera mujer número uno. Su nombre figurará por derecho propio a partir de ahora junto con el de los 58 números uno que le preceden, todos varones, en una placa.

Lo ha conseguido paso a paso. Superando con nota los cuatro años de instrucción en la Academia General del Aire de San Javier, en Murcia, y luego otro más de formación en la academia pacense. Aún le quedan por delante unos días para terminar su preparación en San Javier y elegir, según su evaluación, destino en una unidad del Ejército del Aire.

En su familia no tenía ningún espejo donde mirarse, ni tampoco recuerda cuál fue la razón de su vocación. Su padre regenta un negocio de alimentación y su madre es funcionaria de Hacienda. Sin embargo, siempre se sintió atraída por las películas de acción, relacionadas con los aviones, y por las historias de la mili que escuchaba en casa. Ahora cuando los recuerdos frente a la tele son eso, recuerdos de un Tom Cruise casi imberbe en Top Gun, se sienta a ver películas de este género “para ver si se asemejan o no a la realidad”. Porque para legos en materia militar el único referente que existe es la ficción. “A mis amigos les llama mucho la atención mi profesión. Cuando me reúno con ellos en Sevilla contesto de buena gana a sus preguntas, aunque casi siempre me hacen las mismas”, declara resignada.

Mientras sus compañeros de recreo en el colegio San José de los Sagrados Corazones en el sevillano barrio de Los Remedios jugaban a imaginarse un futuro como bomberos o maestras, a los 13 años Rocío decidió que quería dedicar su vida  a las Fuerzas Armadas. “Siempre me ha gustado estudiar y hacer bien lo que para mí hasta ahora ha sido mi trabajo: los estudios”, confiesa de manera responsable. “Una vez que entras en este mundo, intentas superarte día a día y, por supuesto, que uno se pone metas. La de ser piloto de caza y ser la número uno de la promoción era uno de esos objetivos que me había marcado en la vida”, sostiene esta joven cuyo próximo reto es pilotar un Eurofighter. Esta aeronave es una de las “joyas” del Ejército de Tierra, una máquina de 11.500 kilos de peso que en el aire puede tener una velocidad máxima de 3.500 kilómetros por hora.

En total, la piloto González ha realizado unas 90 horas de vuelo y unas 45 en un simulador. “Cuando vuelo estoy trabajando y no de paseo. Realmente es un vuelo un poco estresante, por lo rápido que pasa todo. Cuando ves que eres capaz de dominar las distintas situaciones que se presentan te produce una gran satisfacción. Eso se siente: satisfacción por el trabajo”, resume convencida. Sus profesores avalan su tesis: han valorado sobre todo su regularidad, interés y habilidad en el manejo de la aeronave, un F-5. De hecho, la alférez se gradúa con la mejor puntuación en tiro del curso. “Para ser piloto de caza hay que tener una serie de cualidades: capacidad de reacción, tomar decisiones de forma rápida, disciplina, entrega en el trabajo, espíritu de sacrificio, sin olvidar el compañerismo”, enumera esta joven. Las mismas cualidades, por ejemplo, que reunió la piloto almeriense Rosa María García Malea, la primera mujer piloto de combate del Ejército de Aire español.

Han pasado veinte años para ver el nombre de una mujer brillando en una placa del Ejército. No será el último en este vuelo por la igualdad.

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