Beber demasiados refrescos puede acarrear daños renales crónicos

  • Investigadores analizan en una muestra de más de 9.000 personas la relación entre un edulcorante y la albuminuria

El jarabe de maíz es un edulcorante líquido creado a partir del almidón o fécula maíz. Su proceso fue descubierto por investigadores japoneses en la década de los 70 y su consumo se ha extendido a todo el mundo. En un principio se popularizó en Estados Unidos y Canadá, países que así debilitaban la dependencia del azúcar de la caña o sacarosa proveniente de los países tropicales. A partir de la fructosa se obtiene un almíbar comparable en sus características a la sacarosa. Se conoce técnicamente por sus siglas inglesas (HFCS). Este proceso ha sido el mejor sustituto para aquellas empresas dedicadas a las bebidas ligeras y los comestibles.

Un grupo de investigadores norteamericanos de la Facultad de Medicina de la Loyola University, en Chicago, partieron hace tiempo de una hipótesis: las tasas de enfermedad renal en fase terminal aumentaron tras la intriducción del jarabe de maíz en la dieta norteamericana. Las bebidas endulzadas con azúcar, los refrescos, son una fuente primaria de fructosa. Construyeron su hipótesis de que el consumo de refresco azucarado está asociado a la albuminuria, un marcador de la enfermedad renal. Los resultados, publicados el pasado lunes en PLOS One sugieren que "el consumo de refresco azucarado puede estar asociada con daño renal, aunque la ingesta moderada de un, o menos, refrescos diarios no parece ser perjudicial". Los autores, coordinados por David Shoham, del Departamento de Medicina Preventiva y Epidemiiología, reconocen que son necesarios estudios adicionales necesarios para evaluar si el incremento del riesgo es atribuible al HFCS en sí mismo, a la ingesta excesiva de azúcar, o a la suma de varios factores.

Los datos, de una muestra de 9.350 sujetos, fueron extraídos de la Dirección Nacional de Salud y Nutrición. "Hemos encontrado una asociación entre bebidas gaseosas azucaradas y albuminuria, que es un marcador temprano del daño renal. Para nuestro conocimiento, este es el primer informe de una asociación de ese tipo", afirma el texto de la investigación. Según explican, "el hallazgo de la relación entre el consumo de refresco azucarado y la albuminuria es coherente con la hipótesis de que el HFCS está contribuyendo a la epidemia de la enfermedad renal". Además, el estudio probó que ni las bebidas sin azucar, o light, ni la ingesta moderada se asociaron con la albuminuria.

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