Limbo alegal en el negocio de las 'nuevas' drogas

  • En 2010 se detectaron en 41 'nuevas sustancias', que son un simple 're-marketing' de las anteriores. Su policonsumo junto al alcohol suma riesgos para la salud.

"El de 'nuevas drogas' es un nombre falso siempre", advierten los expertos Julio Bobes y Benjamín Climent, quienes subrayan que responde a simple mercadotecnia y es un "re-marketing"de anteriores sustancias con mínimas variaciones químicas para eludir su persecución legal. Es, dicen, un "mercado cambiante y adaptativo en busca de sustancias no ilegales" -"alegales" en la práctica- y que aprovecha un "limbo de legalidad". Pero el problema, remarcan, de ese floreciente negocio (2010 fue un año récord en Europa al detectarse 41), es que conlleva un "policonsumo" en el que "convergen con el alcohol y drogas clásicas como cannabis, cocaína y opiáceos" para "sumar sus efectos negativos, provocar más interacciones" y, en definitiva, implicar "más riesgos para la salud".

Bobes, presidente de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (Socidrogalcohol), alerta de las "consecuencias en el patrimonio neuronal de los jóvenes" de tal "poliabuso de alcohol y nuevas drogas", que perjudica el desarrollo del cerebro -no se completa hasta los 21 años- y se traduce en neurodegeneración. "Los cerebros de los adolescentes están sufriendo una decortificación de la sustancia gris, y con una percepción de riesgo mínima", remacha.

Climent, jefe de la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital General de Valencia y coordinador en 2011 del primer seminario español sobre 'nuevas drogas', conoce bien sus riesgos. De las cathinonas recuerda su "efecto similar a las anfetaminas" y que ya han provocado casos de "toxicidad importante", incluso con algún fallecimiento; "cada vez llegan más casos derivados" a los hospitales, advierte.

También los cannabinoides sintéticos se han "detectado por intoxicaciones"; suelen ser de "fácil compra por Internet" e identificarse "con siglas, ni siquiera nombres". En cuanto a plantas y hongos alucinógenos, provocaron algunos problemas de salud en Madrid y Extremadura el verano pasado; antes los hubo en Valencia en 2004.

"La mayoría de nuevas sustancias no genera dependencia", y sus consumidores "no piden ayuda, salvo cuando se detectan en urgencias", añade; lo que hay, aclara, es "mucha información, y posibilidades de compra, en Internet", con 440 tiendas online activas. En cambio, alerta Bobes, "no hay tratamiento específico", lo que supone una "limitación terapéutica" en caso de problemas. Climent precisa que "desconocemos el daño crónico a largo plazo de su uso habitual", aunque ensayos animales han constatado toxicidad cerebral, y hay pistas de "daño cardiovascular" al producirse "crisis de hipertensión, taquicardias y arritmias". Al cesar el consumo hay una recuperación importante, sobre todo en gente joven, "pero las neuronas que se dañan o mueren no se van a recuperar nunca", remacha.

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