Nutrición planificada para un embarazo saludable

  • El tipo de alimentación puede condicionar la salud y la aparición de enfermedades en el feto o en la madre

Granada acogió la semana pasada un curso dedicado al embarazo y la alimentación, organizado por la Early Nutrition Academy. Esta academia nace amparada por el Early Nutrition Programme, perteneciente al sexto programa marco de investigación que investiga el impacto de la nutrición en etapas precoces de la vida sobre el desarrollo de enfermedades. Cristina Campoy, del Departamento de Pediatría de la Universidad de Granada, es la coordinadora de la representación española de este proyecto en el que particpan cerca de 50 centros.

Según explica Campoy, una de sus líneas de trabajo se basa en que, dependiendo de la nutrición en la madre, determinadas patologías pueden prevenirse o evitarse. "Desde aquí estamos estudiando la predisposición genética y la posibilidad de modificarlo mediante la alimentación En campos concretos como la alergia, analizamos si la introducción en la dieta de determinados alimentos, como por ejemplo el gluten, aumenta las posibilidades de padecer celiaquía y los mecanismos implicados".

Esta relación entre nutrición temprana y salud se extiende también a la alimentación del feto durante el embarazo. "Debe existir una preparación para el embarazo, desde el punto vista nutricional, especialmente para mujeres con sobrepeso u obesidad. Durante la gestación se puede producir una ganancia de peso normal o excesiva. En las que se da un aumento de peso excesivo se produce una alteración de su metabolismo", indica. A eso se une la alteración del sistema hormonal normal que provoca determinados cambios, aumento de lípidos y, en general, un incremento importante del riesgo cardiovascular.

Algunas de las evidencias recientes de estas líneas de investigación han demostrado cómo la obesidad cambia la microbiota intestinal, que altera el sistema inmunológico y produce algún tipo de trastorno en la absorción de nutrientes importantes. Por eso las mujeres obesas tienen mayor riesgo y desarrollan más anemia que una mujer que no tiene sobrepeso. "Eso, si no se trata, puede afectar también al feto", matiza.

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