El abuso de los suplementos vitamínicos puede provocar daños

  • A falta de evidencias definitivas sobre su efectividad preventiva de enfermedades, ofrece más garantías una dieta equilibrada con suficientes frutas y verduras.

Vitaminas, las justas. Esta podría ser la moraleja del libro Hot topics en vitaminas y salud, en el que especialistas españoles e internacionales examinan en once capítulos el estado de la cuestión, incluidos los "errores, mitos y fraude" en torno a ella. Un asunto estudiado por los expertos Carmen Pérez Rodrigo y Javier Aranceta, y cuyo mensaje clave es que no hay evidencia suficiente que justifique el consumo rutinario de suplementos multivitamínicos y minerales en adultos para prevenir patologías cancerosas, cardiovasculares o visuales, entre otras. En cambio, advierten, "la ingesta excesiva de algunos nutrientes no está exenta de riesgos".

Elena Alonso, coordinadora de la obra junto a Gregorio Varela Moreiras, se suma a la advertencia al subrayar que tal "exceso puede acarrear efectos adversos", aunque, como apunta su colega, "no sabemos de casos en los que el exceso lleve a la muerte". La experta del departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Alimentación de la Universidad CEU San Pablo recuerda que en este "tema hay mucha información y mucha desinformación", y relaciona los mitos y errores con una "mala interpretación de estudios epidemiológicos". Pérez y Aranceta precisan que a menudo se trata de un único estudio que necesita ser contextualizado, por lo que abogan por "una lectura crítica" de los datos para no crear "falsas expectativas ni "inducir al consumo indiscriminado de suplementos".

El libro, editado por esa Universidad y el Instituto Tomás Pascual para la Nutrición y la Salud, ayudará a clarificar esas cuestiones. Alonso llama la atención sobre el capítulo de Gaspar Ros, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia, quien cifra en hasta el 80 por ciento las pérdidas de su vitamina original durante la cocción de los alimentos. Y tras insistir en que el "enorme potencial preventivo de los suplementos" necesita ser "suficientemente demostrado con ensayos", apuesta por hacer un "análisis de riesgo-beneficio, al que no estamos acostumbrados hasta ahora". En cuanto a ingestas de referencia, no solo se deben incluir los "valores mínimos para mantener la salud, sino también los niveles máximos que no deben superarse para evitar efectos adversos".

Pérez y Aranceta no dejan de subrayar el hecho de que los "efectos perjudiciales observados en algunos casos", como en los ensayos con suplementos de antioxidantes a dosis altas, "no se observan en personas con consumos altos de verduras y frutas". Y de ahí su conclusión de que "una dieta equilibrada, variada, que incluya al menos cinco raciones de frutas y verduras diarias", no solo "permite satisfacer las necesidades nutricionales" de la mayoría de la gente, sino que se demuestra como "una adecuada estrategia preventiva global", apoyada por la Organización Mundial de la Salud y por organismos e instituciones científicas y sanitarias.

En cuanto al uso de suplementos vitamínicos y minerales en la práctica clínica, ambos autores creen que se deben considerar las circunstancias personales de cada paciente, su estado de salud y sus necesidades nutricionales antes de aconsejarlos. "En determinadas circunstancias puede ser necesario el consumo de suplementos, siempre siguiendo las indicaciones de un profesional sanitario", remachan.

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