Fusionadas, ese 'Ave Fénix'

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LA vida de los seres humanos está marcada por distintas etapas así como las de nuestras Hermandades y Cofradías. La Archicofradía de Fusionadas se encuentra en una de ellas, en la que podríamos calificar como resurgimiento y su banda de cornetas y tambores, como no podría ser menos, sigue los pasos de su querida Hermandad.

Atrás quedaron los tiempos del esplendor y la gloria, que condujeron a esta banda no sólo a cruzar las fronteras andaluzas sino también las españolas, llevándola hasta Bruselas, Gante y Ostende (Bélgica).Y tras sobrevivir a una crisis, que casi la conduce a su desaparición, ahora retoma su vuelo estable hacia un futuro prometedor, gracias al compromiso y el esfuerzo de unas cuantas personas movidas por el gran amor que profesan a la música cofrade y a sus titulares.

Hace casi un año recibo la propuesta de la mano de Francisco Segovia, su actual director, de volver a coger las riendas de la dirección musical (cargo que dejara en 2003), con la responsabilidad añadida de devolver a la banda su sonido característico y lo más difícil: mejorarlo.

Para ello elaboramos un proyecto basado principalmente en la recuperación de composiciones escritas expresamente para la banda de Fusionadas y su consiguiente rearmonización, ya que muchas de estas marchas fueron compuestas hace más de diez años y carecen de una adecuada armonía y por otro lado adaptarlas a los nuevos instrumentos que se han ido añadiendo en estos últimos tiempos a la tradicional corneta y el tambor.

También han sido retiradas del repertorio aquellas marchas que no encajaban dentro de este estilo tan malagueño y otras están a la espera de volver a ser incluidas. Por el contrario se han integrado al nuevo repertorio marchas clásicas como: Nuestra Señora de Consolación y Lágrimas, La Milagrosa, Jesús El Rico y Virgen del Mayor Dolor, entre otras, todas ellas escritas por el insigne compositor, maestro y creador de este estilo tan representativo de la Semana Santa que es Alberto Escámez López, el cual debería de figurar su nombre en alguna de nuestras calles o plazas, pues motivos no faltan a una persona que se entregó a la música y más concretamente en la creación de un nuevo estilo musical de la Semana Santa allá por los años veinte del pasado siglo XX, siendo punto de referencia para todos los autores de este género.

Lo que hoy puede escuchar el espectador tras el Señor de la Exaltación ha llevado doce meses de preparación en los cuales no han faltado duras y largas noches de ensayos por parte de los músicos que integran la banda, suponiéndoles un gran esfuerzo de adaptación a estos nuevos cambios. Y un estudio minucioso por mi parte y de las personas que integran la dirección musical: Francisco Guillén y Francisco Torres, de todas las composiciones sacándole un mayor provecho a éstas y una nueva interpretación de las partituras que conforman el nuevo repertorio, integrado por veintiséis marchas procesionales en su mayoría dedicadas a imágenes de la Semana Santa de Málaga.

Lo que hoy puede ver el espectador al paso de la Exaltación es una simbiosis perfecta entre hombres de trono y músicos, un arte hecho oficio en la mecida del trono con la cadencia de un solo de corneta, un conjunto de sentimientos y emociones plasmado a cada pasito corto, a cada golpe de tambor.

Una sinfonía que cada Miércoles Santo escribe la Banda de cornetas y tambores de Fusionadas desde que en 1995 comenzara a acompañar el trono de su protector el Santísimo Cristo de la Exaltación.

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