Cuando la inspiración manda

  • La segunda jornada del Simof 2009 buscó evocadores motivos para dar forma a propuestas entre las que destacaron firmas como la de Melisa Lozano, Ángeles Espinar, Cristo Báñez y Aurora Gaviño.

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Muy flamencas y muy estilosas resultaron las ideas de las hermanas Serrano quienes, desplegando la paleta del talento, oscilaron en su colección entre los bordados sobre seda salvaje, las florecitas de croché en diversos colores y los encajes con forros que contrastaban con su color el del tejido superpuesto. Así comenzaba la mañana, dejando el buen sabor de boca de las mencionadas diseñadoras y de la malagueña Melisa Lozano, impulsora de los chubasqueros transparentes para protegerse de las siempre presentes lluvias de cada feria. Eso y otras muchas aportaciones como los escotes elípticos en la espalda; los lunares cosidos pero, igual que en la cocina de Adriá “deconstruidos”; o –muy de tendencia este año- las mangas que sustituyen volantes por reproducciones de formas y volúmenes cercanos a alta costura. Un desfile con aires mediterráneos que cerró la cantante Diana Navarro y que dio paso a propuestas vespertinas de inspiraciones tan marcadas como las que mostraron Cristo Báñez y Aurora Gaviño.

El primero, después de haber acudido al savoir faire francés en anteriores ocasiones, ayer se decantó por Turquía como espíritu sobre el que asentar una estampa que, aunque bien pudiera haber salido de cualquier Harén de Las 1001 noches, no descuidó en un ápice su estampa flamenca. Dorados, blancos y rosas sobresalieron sobre unos tejidos originales y, en algunos casos, teñidos a mano. Por su parte, Gaviño se dejó llevar por la filosofía hippy que tanto la caracteriza bautizando cada modelo con el nombre de las flores utilizadas en las técnicas de aromaterapia y recogiendo un resultado del que sorprende su minuciosa e infinita confección de pequeños detalles. Melenas al viento y mucha libertad de movimiento constituyeron la fuerza de Flower Power, propuesta seguida de la de un onubense, Sergio Vidal, que merece un punto y aparte.

Rebelde, transgresor, valiente, divertido… Almodovariano. Vidal volvió a los 70 y a los 80 para alegrar la vista del personal ante un panorama de charol y terciopelo, de estampados de “caras acid” y banderas de Inglaterra. Un espectáculo apto sólo para aquellas “feriantes” sin complejos. Por último, no olvidar el preciosismo de Ángeles Espinar y sus magistrales mantillas y mantones de manila ideales más para soñar que para vestir; la sencillez de Mari Cruz; los encajes de bolillo y los flecos sobre el cuerpo de Loli Vera y la investigación en el legado del siglo XIX de Pepe Jiménez, “El Ajolí”. Multitud de opciones en las que resaltó la calidad general de unas colecciones en las que, quedó claro, la inspiración manda.

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