Blázquez, un nuevo cardenal de diálogo y en línea con Francisco

El papa ha nombrado nuevo cardenal de la Iglesia a Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid, dos veces presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y considerado como un hombre de diálogo y en línea con Francisco

Blázquez, que ha recibido la púrpura en el segundo consistorio de Bergoglio, nació en Villanueva del Campillo, en la provincia española de Ávila, el 13 de abril de 1942. 

Su ordenación sacerdotal se produjo el 18 de febrero de 1967 y llevó a cabo sus estudios de Teología en la Universidad Gregoriana de Roma, en la que se doctoró en 1972. 

Acto seguido regresó a su Ávila natal, ciudad de Santa Teresa de Jesús, para ocuparse, como secretario, del Instituto Teológico y como docente en el seminario de la capital entre 1973 y 1977. 

Fue ese último año cuando se trasladó a la próxima Salamanca, donde fue nombrado vicedecano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia, hasta que en 1983 pasó a ejercer la docencia como catedrático de Teología Dogmática en la citada universidad. 

Su ordenación episcopal se produjo el 8 de abril de 1988, por orden del pontífice Juan Pablo II, que le nombró obispo auxiliar de Santiago de Compostela, capital de Galicia. 

Cuatro años más tarde regresaría a Castilla y León para ocuparse de la diócesis de Palencia, como obispo, en sustitución de Nicolás Castellanos, que renunció al cargo para ir de misionero a Bolivia. 

Su nombramiento más polémico fue el de obispo de Bilbao, cuya diócesis se encontraba vacante desde la jubilación de Luis María Larrea, en 1993. 

Su nombre comenzó a sonar como posible obispo de la sede vasca, un rumor que acabó cumpliéndose en 1995 y a pesar de las declaraciones del por entonces presidente del Partido Nacionalista Vasco, Xabier Arzalluz, que se mostró en contra de un prelado sin orígenes vascos como responsable de Bilbao. 

Al frente de esa diócesis, Blázquez fue uno de los firmantes de la carta pastoral conjunta "Preparar la paz" de 2002, en la que, además de definirse netamente frente a ETA, manifestaba su preocupación por la posible ilegalización de Batasuna, tras la aprobación de la "Ley de Partidos". 

"La convivencia, ya gravemente alterada ¿no sufriría acaso un deterioro mayor en nuestros pueblos y ciudades? Probablemente la división y la confrontación cívica se agudizarían", dijo junto a los obispos de las otras capitales vascas, San Sebastián y Vitoria, y su auxiliar. 

Blázquez, que ha condenado públicamente el terrorismo en diversas ocasiones, pidió en 2000 perdón "por las carencias de cercanía y atención que ha podido tener la Iglesia de Vizcaya con las víctimas del terrorismo". 

El 8 de marzo de 2005 fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal Española por un periodo de tres años y en sustitución del cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, que no consiguió la mayoría necesaria para ser reelegido. 

Su mandato al frente de la CEE estuvo marcado por los desencuentros con el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero y sus medidas en materia de matrimonio homosexual y Educación, sobre todo con la asignatura de Educación para la Ciudadanía. 

En marzo de 2006, con motivo del alto el fuego permanente de ETA, hizo un llamamiento a la unidad de los gobernantes y representantes políticos, en "un momento de esperanza" ante el comunicado de la organización terrorista. 

Como presidente de la CEE, se aprobó el nuevo modelo de financiación de la Iglesia y la nueva relación laboral indefinida de los profesores de Religión con la Administración. 

El 4 de marzo de 2008 fue relevado al frente de la CEE por Antonio María Rouco Varela y elegido vicepresidente de la misma en sustitución de Antonio Cañizares, actualmente arzobispo de Valencia. 

También participó en los planes del pontífice alemán Benedicto XVI para combatir los casos de pederastia en el seno de la Iglesia, al ser incluido en 2009 en el equipo de cinco personas encargadas de inspeccionar los escándalos sexuales dentro de los Legionarios de Cristo. 

El 13 de marzo de 2010, Ratzinger le nombró arzobispo de Valladolid, en sustitución de Braulio Rodríguez, y ese año, fue también nombrado por Velasio de Paolis, delegado Pontificio para los Legionarios de Cristo, "visitador apostólico" del Regnum Christi, el movimiento laico de esa congregación. 

El 1 de marzo de 2011 fue reelegido vicepresidente de la CEE por un segundo periodo de tres años, al término de los cuales fue elegido nuevamente presidente, en sustitución de Rouco Varela. 

Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca, es autor de varias publicaciones como: "La resurrección en la cristología" (1972), "Jesús sí, la Iglesia también" (1983) o "Jesús, el evangelio de Dios" (1985). 

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