Críticas por cambios "poco concretos"

  • Sindicatos como CSIF temen que las medidas sirvan para concertar el Bachillerato.

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Incertidumbre ante el cambio. El escepticismo ha sido la principal reacción de los agentes de la comunidad educativa andaluza tras las modificaciones anunciadas por el ministro de Educación, José Ignacio Wert. La Junta de Andalucía, los sindicatos de enseñanza, las asociaciones de padres y los directores de los institutos -centros sobre los que se van a aplicar las principales reformas- coinciden en exigir mayor claridad al Gobierno central sobre los cambios que se van a ejecutar, ya sea en la sustitución de Educación para la Ciudadanía (EpC) como en la ampliación del Bachillerato. En este último apartado hay sindicatos como CSIF que temen que esta medida sirva para permitir la concertación de dicha etapa.

El consejero de Educación de la Junta, Francisco Álvarez de la Chica, ha sido el que más crítico se ha mostrado con las propuestas planteadas por Wert. En declaraciones a Europa Press, Álvarez de la Chica calificó de "absurda" la polémica surgida en torno a la asignatura de EpC. En su opinión, dicha polémica llega "de la mano de las concesiones que el PP hace a la derecha más extrema del país". En este sentido, el titular regional de Educación asegura no sorprenderse, ya que el cambio lo propone un partido "que ve con buenos ojos juzgar a un juez por perseguir crímenes de guerra de una dictadura".

Los sindicatos también han mostrado su escepticismo sobre los cambios. A preguntas de este periódico, el secretario general de Enseñanza de CCOO en Andalucía, José Blanco, señala que la propuesta del sindicato es la de ampliar el Bachillerato "por arriba y no restando cursos a la ESO". Respecto al cambio de EpC, Blanco considera una "exageración" hablar de "adoctrinamiento" para justificar la retirada de dicha asignatura. "Estamos en contra de que se cambien las asignaturas según el partido que gobierne. Sería necesario que se estudiasen las necesidades curriculares de los alumnos y a partir de ahí proponer las modificaciones", resalta el representante de CCOO.

El presidente de la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE), Nicolás Fernández Guisado, califica de "interesante" la propuesta sobre la ampliación del Bachillerato, aunque siempre que "se garantice un fuerte contenido formativo en la ESO". También exige mayor claridad sobre cómo se va arbitrar el Bachillerato y la FP para que sea obligatorio hasta los 16 años y voluntario en los dos últimos cursos. De igual modo, opina que las reformas también deberían aplicarse en la Primaria, con un refuerzo curricular en materias como Lengua, Matemáticas y Ciencias Sociales.

Otro de los sindicatos que han expresado su opinión a este periódico ha sido CSIF, cuyo presidente de la sección de Enseñanza en Andalucía, Francisco Hidalgo, recuerda que sus representantes llevan tiempo exigiendo un cambio en el Bachillerato, aunque lamenta que Wert no haya aclarado aún el currículum que tendrá la ESO, el Bachillerato y la FP con el sistema propuesto. Hidalgo teme que el adelanto del Bachillerato a una edad de escolarización obligatoria sirva "para abrir la mano" a posibles concertaciones de una etapa que hasta ahora, al impartirse a partir de los 16 años, quedaba fuera de los conciertos. "Este cambio se puede convertir en una excusa para la concertación masiva", añade este sindicalista, quien también recuerda que la elaboración de un estatuto del docente es una de las "viejas" reclamaciones del sector, aunque en él no debe garantizarse sólo el acceso a la función pública de los "mejores" -como refirió el ministro- sino también establecerse las condiciones de garantía de la actividad docente.

En cuanto a los representantes de los padres de los alumnos, Francisco Mora, presidente andaluz de la Confederación de Asociaciones de padres del alumnado por la Educación Pública (Codapa), pide mayor "claridad" al Gobierno, en cuestiones como la gratuidad del primer curso de Bachillerato. Sobre Educación para la Ciudadanía, Mora insiste en que esta asignatura se ha "politizado" demasiado y ha servido de "arma arrojadiza" entre partidos. "Necesitamos mayor concreción, tanto en los contenidos de la nueva asignatura cómo en la reducción de la ESO. No sabemos qué va a pasar con nuestros hijos cuando cumplan los 15 años", refiere el representante de la confederación de las AMPA públicas.

Carlos Seco, presidente de la federación de las AMPA católicas en Sevilla, se muestra satisfecho con la retirada de EpC, aunque califica de "insuficiente" las medidas propuestas por el Ejecutivo centrial. Seco habla de la necesidad de que se cambie la asignatura Ciencias para el Mundo Contemporáneo, cuyos contenidos considera que también están "adoctrinados". Asimismo, aboga por un cambio en el sistema pedagógico para que vuelvan a primar valores como "el esfuerzo, la superación" y se acabe con la "promoción automática, que permite pasar de curso pese a tener varias materias suspendidas". Seco, además, pide que se aclare la gratuidad del Bachillerato "sobre todo si ahora se amplía a tres años".

El presidente de la Asociación de Directores de Instituto de Andalucía (Adian), José Cercós, es el que más se congratula del cambio propuesto por Wert, al estimar que con la reducción de la ESO se responde a la demanda de este colectivo "para que el sistema educativo actual goce de mayor flexibilidad". "Es necesario ofertar distintos itinerarios a un alumno de 15 años. Además, el Bachillerato de dos cursos es demasiado corto", apostilla Cercós.

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