El FBI dice que el avión de Búfalo cayó por accidente a la espera de más datos

  • Fallecen los 49 ocupantes de una aeronave que había partido de la ciudad de Nueva York y también pierde la vida un habitante de la casa sobre la que se estrelló · Algunos expertos apuntan al hielo en las alas

Los investigadores recuperaron ayer las cajas negras del avión que se estrelló sobre una casa en los suburbios de Búfalo (en el Estado de Nueva York), matando a 50 personas. El Bombardier Dash 8-Q400 fletado por Continental Airlines con destino a Búfalo provenía del aeropuerto neoyorquino de Newark y se estrelló el jueves a las 22:20, hora local (04:20 de la madrugada de ayer en España) en el suburbio residencial Clarence Center. El accidente se produjo minutos antes de la hora prevista del aterrizaje en el aeropuerto de Buffalo, ciudad del noroeste del Estado de Nueva York situada a orillas del lago Erie y cercana a las cataratas del Niágara. El avión se convirtió en una bola de fuego mortal con el impacto, desatando un incendio tan intenso que las llamas impidieron el acceso inmediato de los equipos de rescate, que lograron recuperar las cajas negras. La responsable local de la Policía Federal (FBI), Laurie Bennet, aclaró posteriormente que no había "indicios de un crímen o un acto de terrorismo". Las cajas contienen las grabaciones con los datos del vuelo y las comunicaciones del piloto del avión, cuyos 49 ocupantes, así como una persona que se encontraba en tierra en la casa impactada, perecieron en el siniestro.

Investigadores federales llegaron al lugar del siniestro y el constructor del avión bimotor a turbohélice Dash 8-Q400, el canadiense Bombardier, también envió un equipo de expertos. "Vamos a conseguir todo lo que pudo haberlo causado. Eso tomará tiempo", dijo en conferencia de prensa Steve Chealander, un directivo de la Oficina Nacional de Seguridad del Transporte.

En el momento del accidente había nieve en la zona, condiciones meteorológicas corrientes en la región en esta época del año, por lo que no se descarta que la causa pueda ser la existencia de hielo en las alas.

Una grabación de la conversación entre uno de los pilotos y las torres de control de los aeropuertos vecinos no puso en evidencia la existencia de problemas, antes de que el avión desapareciera de las pantallas de radar. "Giro a la izquierda a 310, Colgan 3407", dijo el piloto antes de hacerse silencio, según la comunicación captada en tierra y difundida por la prensa local. Posteriormente, según la misma grabación el controlador aéreo dice a un interlocutor en tierra que "el avión estaba a 5 millas [unos 8 kilómetros] y ahora, de golpe, no tenemos ninguna respuesta del aparato". El avión de Colgan Air que operaba para Continental llevaba 2,6 toneladas de combustible y ardió cuando se estrelló contra el suelo, explicó Chris Collins, alto funcionario del condado de Erie.

Un testigo del accidente, Tony, narró que el avión había caído "en picado" hacia su vehículo. "El ala izquierda estaba ligeramente inclinada hacia abajo. Fue una trayectoria directa hacia abajo", contó. Según el gobernador de Nueva York, David Paterson, el hecho de que el avión no cayese con una trayectoria más horizontal evitó una catástrofe aún mayor en las inmediaciones. "Dos de las tres personas que se encontraban en la casa impactada escaparon milagrosamente", dijo.

Por otra parte, un avión de British Airways procedente de Amsterdam (Holanda) rompió a las 20:40 de ayer (hora española) su tren delantero al aterrizar en el London City Airport de la capital británica, en un incidente en el que no se registraron heridos de gravedad (sólo dos leves). El suceso ocurrió cuando el vuelo BA8456 aterrizó muy bruscamente y se rompieron las ruedas delanteras, según testigos citados por la cadena pública BBC.

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