Fosas comunes para miles de haitianos

  • Familiares de las víctimas del terremoto acuden a rezar a los cerros donde se supone que se encuentran los cuerpos de sus seres queridos aunque no tengan la certeza de que estén allí

Sobre una colina seca al norte de Puerto Príncipe, cientos de deudos celebraron una misa para las víctimas del terremoto que fueron enterradas en una de las tantas fosas comunes de una zona frente al mar, donde también reposan los opositores de las macabras dictaduras haitianas.

Entre colinas desérticas que miran al mar Caribe, una excavadora limpiaba un terreno donde la muerte está viva con su particular olor y las lágrimas de unos 350 familiares y amigos que vinieron a despedir a una parte de los 170.000 muertos que terminaron en uno de estos montículos, donde se puede ver el cuerpo de una mujer en posición fetal arrimado a una pila de escombros.

Pero esta misa que parecía inicialmente espontánea, motivada por el dolor de pérdidas humanas que provocó la catástrofe natural del 12 de enero, terminó siendo orquestada por el Partido Familia Lavalas, del ex presidente Jean Bertrand Aristid, cuyo nombre abrió y cerró una misa con una coral de su fundación.

"Hasta ahora no había tenido tiempo de honrar la memoria de mis compañeros de clase desaparecidos", asegura Desermithe Pierre, una joven de 16 años, que con medias de nylon, falda, camisa, corbata amarilla y un brazalete negro en señal de duelo, se disponía a cantar a capella con sus otros 41 compañeros de la coral Colombe D'Or.

A pocos metros erigieron una cruz de hierro, donde algunos de los familiares se acercaron a colgar lazos negros. La gran mayoría miraba a la tierra cuando mencionaban a su muerto, sin la seguridad de que esos cuerpos estuvieran allí realmente.

"En cualquier caso sabemos que están en un mundo mejor", comentó Jocely Lamaret, una mujer robusta que iba de sombrero y traje de seda, en una ceremonia con cantos melancólicos en créole, organizada a la hora que el sol pica en estos terrenos polvorientos e inhóspitos a 30 kilómetros al norte de la capital.

Llegado el momento de las palabras, después de oraciones expresadas por sacerdotes católicos, uno de los responsables de la organización del partido de Aristide, René Civil, tomó la palabra.

"A causa de la maldad de las autoridades, Aristide no pudo asistir a esta ceremonia en memoria de miles de víctimas de la catástrofe del 12 de enero", dijo Civil, aplaudido por la gente.

"Con la movilización de los militantes de Lavalas, Titid (como llaman a Aristide) tiene que regresar a Haití", agregó Civil antes de cerrar con un "¡Viva Aristide!", repetido por los presentes en honor al ex mandatario exiliado en Sudáfrica desde que fue obligado a abandonar la presidencia en 2004 a raíz de una insurrección del Ejército y de las presiones internacionales.

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