La ONU da por finalizada la hambruna en Somalia

  • Las lluvias y la ayuda internacional logran que la cifra de personas en situación de emergencia descienda de 4 a 2,34 millones · Hacen falta planes "a largo plazo"

La ONU declaró ayer el fin de la hambruna en Somalia al encontrarse en situación de desnutrición severa solamente algo menos del 30% de los ciudadanos. A su vez, advertía que la situación es "reversible" y que la sequía que afecta al Cuerno de África seguirá siendo un problema a menos que se tomen medidas a largo plazo para restablecer la seguridad alimentaria en la zona.

Según un nuevo informe, el número de personas que necesitan ayuda humanitaria de emergencia en el país ha pasado de 4 millones -seis meses después de que se declarase la hambruna- a 2,34 millones, el 31% de la población. La ONU había declarado la hambruna en dos zonas del sur el pasado julio, y en septiembre extendió la alerta a seis de las ocho regiones del país. Aunque en un primer momento dijo que unos 750.000 somalíes corrían el riesgo de morir de hambre, en noviembre redujo la cifra a 250.000.

El nuevo director general de la FAO, José Graziano da Silva, apuntaba a "la llegada de las lluvias" como principal causante de la mejora, además de la ayuda agrícola suministrada y la respuesta humanitaria. "Sin embargo, la crisis no ha terminado. Sólo podrá resolverse si a las lluvias se suman intervenciones continuas", y que asocien "la ayuda con el desarrollo. Es imposible evitar la sequía, pero se pueden establecer medidas para tratar de evitar que se conviertan en hambruna". El reto está ahora en las fechas venideras, pues restan "tres meses hasta la próxima temporada de lluvias".

Para Mark Bowden, Coordinador Humanitario de Naciones Unidas para Somalia, "los logros son frágiles y se revertirán si no hay un apoyo continuo". Recordaba además que "en el sur de Somalia aún hay 1.700.000 personas en situación de crisis. Necesitan comida, agua limpia, cobijo y otro tipo de asistencia para sobrevivir, y se prevé que la situación empeorará en mayo", resaltaba.

Graziano da Silva afirmó que la FAO intensificará sus actividades en el Cuerno de África y ha destacado que la agricultura es un factor decisivo para la paz y la estabilidad en la región, según la organización. La última cosecha en Somalia duplicó la media de los últimos 17 años.

Además de distribuir alimentos e insumos agrícolas, en los últimos seis meses la FAO, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Programa Mundial de Alimentos y algunas ONG efectuaron programas de dinero por trabajo y repartieron vales intercambiables por alimentos. Esto permitió a las familias comprar en los mercados locales y se estimuló la recuperación económica, contribuyendo al restablecimiento de la infraestructura local para la agricultura y la cría de ganado. Esta mezcla de intervenciones agrícolas y humanitarias ha ayudado a reducir considerablemente los precios locales de los cereales en casi todas las zonas vulnerables del sur y ha mejorado el poder adquisitivo de las familias pobres, aseguran en la FAO. Aunque los últimos cultivos aumentaron mucho, fueron de una cosecha secundaria que aporta el 10% de las necesidades anuales de cereales, de modo que las existencias sólo durarán hasta la siguiente temporada de siembra, que se inicia de abril a junio.

Actualmente, 9,5 millones de personas necesitan ayuda de emergencia en Somalia, Kenia, Etiopía y Yibuti, en vez de los trece millones que la necesitaban en los momentos más críticos. Graziano da Silva ha pedido a gobiernos, organismos internacionales, ONG, el sector privado y los pueblos de la región que mantengan sus compromisos.

Las ONG han recordado que la situación "todavía es gravísima" a pesar de la nueva declaración. "Si sumamos la situación de los países de la Franja del Sahel, hay que contar a otros 10 millones de personas, es decir, que en estas zonas de África, veinte millones de personas están en una situación de riesgo", aseguraba el presidente de la Coordinadora Estatal de ONG de Desarrollo (Congde), Eduardo Sánchez. La opinión generalizada es que hay que "seguir trabajando para que no vuelva a pasar, ni en Somalia ni en otras regiones".

Los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales somalíes -apoyadas por la Unión Africana- y el grupo islamista Al Shabaab siguen dificultando la distribución de comida en las áreas más afectadas de Somalia. Desde el año pasado, también hay tropas kenianas y etíopes luchando contra Al Shabaab. Estos combates, sumados a los ataques contra trabajadores de organizaciones humanitarias y a la manipulación de la ayuda con fines políticos, hacen que Somalia sea uno de los países donde resulta más complicada la labor humanitaria.

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