Portugal juzga a 'El Solitario', que sólo se arrepiente de su último atraco

  • Jaime Giménez Arbe fue detenido en julio de 2007 cuando intentaba atracar un banco en Figueira de Foz en julio.

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El español Jaime Giménez Arbe, 'El Solitario', se declaró arrepentido sólo de su último y frustrado atraco en su comparecencia ante un tribunal portugués, durante la que varios policías afirmaron que estaba preparado para matar.

La vista del juicio del que fue el atracador más buscado en España durante la última década concluyó tras el testimonio de dos horas de Giménez Arbe y el de tres de los policías lusos presentes en su captura, que negaron la tesis de que se arrepintió en el último momento de atracar un banco de la localidad lusa de Figueira de Foz.

Según los testigos, uno de ellos coordinador de la operación, organizada el 23 de julio de 2007 con las autoridades españolas, 'El Solitario' se percató de la presencia de varias personas -en realidad policías- y decidió que no se daban las condiciones para el robo.

El atracador fue capturado en las inmediaciones del banco, a 190 kilómetros al norte de Lisboa, con un chaleco antibalas y armado, según reconoció, con una pistola, un revólver y un subfusil.

Aunque Giménez Arbe, condenado ya a 47 años de cárcel en España por el asesinato de dos guardias civiles, aseguró que el subfusil no estaba cargado, los policías testificaron que lo tenía listo para disparar y era un arma de calibre superior a cualquiera de las que ellos portaban.

El tribunal que le juzga, compuesto por tres jueces, decidió convocar nuevas sesiones el 19 y 20 de noviembre próximo, en las que serán oídos más testimonios.

'El Solitario' aseguró que se había arrepentido de su acción en el último momento porque su "lucha" no es contra los bancos de Portugal, sino contra los de España y lanzó críticas de carácter político contra esas instituciones.

Giménez Arbe intentó negar dos de los cinco cargos de los que se le acusa en Portugal, tentativa de atraco y resistencia a la autoridad, y aseguró que, además de arrepentirse de su acción, no pudo resistir de forma alguna a los tres fornidos policías que se le echaron encima sin haberse identificado. Pero los agentes del orden, miembros de la Policía Judicial lusa, pusieron de relieve la peligrosidad del atracador y aseguraron que tenía un plan de escape y se revolvió en el suelo e intentó coger una de sus armas con la mano izquierda.

Uno de los testigos afirmó que la Policía española, que controlaba vía satélite los movimientos del coche de 'El Solitario', quería capturarle tras haber cometido el robo y no antes, pero este procedimiento se desestimó por su mayor peligro.

Por su parte, Giménez Arbe se quejó de que la Policía lusa le había torturado con descargas eléctricas tras la detención y alegó que nunca se acercó a menos de cincuenta metros del banco.

Su abogada, Ligia Borbinha, que había comentado la mala "organización" de la acusación contra su cliente, pidió al juez que le quitaran las esposas porque le hacían daño pero el magistrado alegó razones de seguridad y sólo permitió que se las aflojaran.

Giménez Arbe aún tiene que responder ante la justicia española de casi una treintena de atracos, pero hoy afirmó que ni sabe los cargos que tiene pendientes ni se arrepiente de sus acciones. "No me arrepiento de haber asaltado ningún banco español, sólo me arrepentí aquí", subrayó para agregar más adelante que "era tanta la presión mediática sobre 'El Solitario' que no podía llevar a cabo la lucha contra los bancos españoles" y optó por irse a Portugal.

En la supuesta decisión de no perpetrar su último atraco también pesó el hecho de que ya tenía dinero suficiente, aseguró, y "una novia y un proyecto de vida en Brasil".

En España fue juzgado en Navarra por el más sangriento de los atracos que se le atribuyen tras su entrega temporal -entre enero y julio de este año- por parte de las autoridades lusas, que no aceptaron extraditarlo hasta que responda de sus delitos en este país.

'El Solitario', que también está acusado en Portugal de falsificación de documentos y matrículas y tenencia ilícita de armas y municiones, negó que fuera disfrazado con una peluca y sostuvo que su aspecto no era nada disimulado porque parecía "un pequeño supermán" a causa de su chaleco antibalas. 

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