El auge de la islamofobia en la extrema derecha 'edulcorada'

  • El fiscal de Delitos de Odio de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, alerta del cambio de discurso en formaciones radicales para ganar terreno en una Europa en crisis.

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La islamofobia, disfrazada de modernidad y progresismo, ha sustituido el odio a judíos y gays como estandarte de la extrema derecha, cuyo discurso y aspecto se está edulcorando para ganar terreno en una Europa en crisis, ha alertado el fiscal de Delitos de Odio de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar.

Aguilar, que fue el primer fiscal especializado en Delitos de Odio y Discriminación de España y de Europa, ha hecho un balance de los cinco años que lleva persiguiendo las agresiones neonazis y xenófobas y la difusión del llamado hate crime o discurso del odio, el que incita a la violencia contra determinados colectivos o minorías. El fiscal ha alertado de que, al abrigo de la crisis, se está extendiendo en toda Europa el discurso del odio y la discriminación, un fenómeno que "no es nuevo" en el continente y que, en su opinión debe "ocupar, pero no preocupar", para no caer en el alarmismo.

Desde hace unos años, Aguilar constata una evolución en los movimientos ultras, que han situado a los musulmanes como objetivo prioritario de su discurso discriminatorio, al percatarse de que el odio a judíos u homosexuales "no da rentabilidad electoral", dada la mayor concienciación de la sociedad en ese ámbito. Para Miguel Ángel Aguilar, se trata de una "islamofobia con una cobertura de chocolate" que se agazapa tras "un discurso moderno y hasta progresista, disfrazado de lucha contra la discriminación de la mujer o de defensa de los derechos de los homosexuales".

Ese tipo de grupos de extrema derecha, en expansión debido a la crisis económica, "edulcora" tanto su discurso como su estética, mostrándose como abanderados de la defensa de Europa frente a su islamización y "desprendiéndose de la parafernalia fascista y neonazi". "Ya no se retratan con esvásticas, e incluso sugieren a sus afiliados que lleven ropa más casual, que dejen en casa las bomber y las botas Dr. Martens en mítines y actos públicos, con el fin de suavizar su aspecto", añade el fiscal.

Una de las mayores preocupaciones de Aguilar, y de sus homólogos de toda Europa, es el efecto propagador que el discurso de odio logra actualmente a través de internet y las redes sociales, donde en su opinión "campan a sus anchas" numerosas webs que incitan a la violencia racial. Esas páginas de internet son las que utilizan las tramas organizadas para la venta de material o simbología neonazi y armas y a las que también recurren los "lobos solitarios" que, sin estar vinculados a ninguna organización neonazi, realizan actos de violencia con móviles racistas o xenófobos. "Internet es el desafío" para atajar la difusión del discurso xenófobo, según Miguel Ángel Aguilar, que cree que ante la expansión de la extrema derecha en Europa no hay que ser alarmistas, pero sí trabajar para evitar que los ultras conciten apoyos como los que han logrado en Grecia o en determinadas zonas de Italia.

El balance de la Fiscalía de Delitos de Odio y Discriminación en los últimos años arroja cifras "estabilizadas": la memoria del año 2012, la última actualizada, recoge un total de 226 faltas y delitos en Barcelona por motivo de discriminación: 116 de ellos por origen étnico, racial o nacional, 54 por orientación política y 34 por homofobia. Más allá de las cifras, uno de los grandes logros por el que está orgulloso Aguilar -un referente en la lucha penal contra el discurso de odio en España y en toda Europa- es haber impedido que desde octubre de 2010 se hayan celebrado en espacios públicos en Cataluña conciertos de la llamada música RAC (rock anticomunista). La presión de la Fiscalía, que ordenaba a la policía filmar sistemáticamente los conciertos de esos grupos cuyas letras incitan directamente a la violencia racial, ha conseguido que desde 2010 solo se haya celebrado un recital de música neonazi en Barcelona, aunque en un local de fumadores privado al que "solo acuden convencidos, y el peligro de propagación a la juventud es menor". Junto a ese tipo de recitales, con un riesgo "elevadísimo" de difusión de la doctrina del odio, Aguilar considera que los grupos ultras en el fútbol son la otra gran fuente de adoctrinamiento de jóvenes por parte de los grupos neonazis: "son auténticos instrumentos de reclutamiento y, después, se les fanatiza con la música".

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