El fin del mundo en Madeira

  • El Instituto portugués de Meteorología afirma que nadie estaba preparado para una catástrofe que se ha saldado con la muerte de 40 personas y cuantiosos destrozos

La tragedia que azotó este fin de semana a la isla de Madeira, con un saldo provisional de 40 muertos y cuantiosos destrozos, convirtió en pocas horas este paraíso turístico, conocido por su exuberante flora, en un infierno. "Fue dantesco, parecía el fin del mundo, el diluvio. En toda mi vida jamás he visto algo igual", contaba a medios portugueses de comunicación el jubilado José Silva.

Silva, un habitante de la capital de Madeira, Funchal, no conseguía esconder su desesperación tras lo que, según los medios lusos, es la peor catástrofe en 100 años en la isla de las flores.

Las fuertes tormentas que se registraron el sábado, con vientos de hasta 100 kilómetros por hora, causaron gigantescas inundaciones y aludes en la isla ubicada en el Atlántico, unos 850 kilómetros al suroeste de Lisboa.

Según algunos testigos, Funchal, donde nació y creció el astro futbolístico Cristiano Ronaldo, parece un "escenario de guerra", con caos mezclado al silencio por el luto de la gente. Las corrientes de agua arrastraron a personas indefensas y cientos de vehículos, destruyeron calles, casas y puentes y derribaron decenas de árboles. Los vientos arrancaron decenas de techos.

Varios poblados quedaron totalmente aislados, como el Curral das Freiras, donde habitan 4.000 personas.

Se cerró asimismo el aeropuerto de Funchal, que después fue reabierto, y se cortó el suministro de electricidad y también el de agua. El número de heridos supera los 100, hay casi 250 desalojados y, según un portavoz de Defensa Civil, "muchísimos desaparecidos". "Nadie sabe decir cuántos desaparecidos hay realmente. Debajo de los escombros, del agua y la tierra seguro que hay muchos cadáveres. Se tardará meses para limpiar todo esto", afirmó desde Funchal el enviado del canal de televisión SIC.

El reportero contó que vio a niños desesperados sobre techos de coches que estaban siendo arrastrados por las corrientes pidiendo ayuda a los gritos.

En el peor momento del temporal, antes del mediodía local del sábado, decenas de personas huyeron de sus casas en pijama y batas, desesperados, algunos buscando refugio en árboles o techos. "Mi mujer y mi hijo aparecieron muertos. Yo me salvé porque me agarré en unas ramas", contó un hombre de media edad, sorprendido por el aguacero cuando estaba en su auto con su familia.

A pesar de que el tiempo ha mejorado ligeramente y la lluvia dio una tregua, los sustos no terminaron el sábado. Ayer, cuando quería ver el estado de su automóvil, un hombre se encontró directamente con un cadáver frente a su garaje.

"Es muy probable que encontremos más cuerpos sin vida", admitió Miguel Albuquerque, alcalde de Funchal.

Nadie estaba preparado para tal catástrofe. Según el Instituto portugués de Meteorología, solamente entre las diez y las once de la mañana del sábado cayeron 52 litros de agua por metro cuadrado.

"No podíamos prever esto. Fue increíble", comentó, sorprendida, la portavoz del Instituto de Meteorología.

Sin embargo, muchas personas reclamaron que las autoridades regionales no prestaron la asistencia necesaria en las primeras horas.

"Somos un país del Tercer Mundo", se quejó el jubilado Silva. "Estoy incrédulo y consternado", hizo saber Cristiano Ronaldo ayer en la página de internet de su agente, Gestifute.

Mientras el futbolista reza en Madrid por su familia y amigos y se declara dispuesto a ayudar, miles de turistas del mundo entero, muchos de ellos llegados en cruceros, vivieron todo desde muy cerca. Un turista, cuyo origen es desconocido, estaba con su familia en un taxi cuando las aguas y los fuertes vientos lo catapultaron de alguna forma hacia el interior de una casa.

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