RTVE: el Problema

  • El modelo de la cadena pública dejado por Rodríguez Zapatero queda noqueado por la demanda de la Comisión Europea y el recorte de 200 millones para 2012

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Nada más tomar posesión en esta semana el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Víctor Calvo-Sotelo, admitió sin ambages que RTVE es en estos momentos "un problema". Y de los gordos. El ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero aseguraba ufano hace dos años que con la Ley de Financiación de RTVE, y tras la creación dos años antes de la Corporación (y la resolución de la deuda billonaria en pesetas), la cadena pública, con un presidente elegido por consenso, ya no iba a volver a ser un engorro para el Gobierno. No contaba con el agravamiento de la crisis y, sobre todo, con la demanda ante el Tribunal de Luxemburgo de la Comisión Europea. Las empresas de telecomunicación, que abonan como tasa un 0,9% de sus ingresos anuales brutos, están en guerra. Y las cadenas privadas (que aportan un 3%, 1,5% en el caso de las de pago), beneficiadas con el fuera de juego publicitario de TVE, no están dispuestas a que se dé marcha atrás para que La 1, la cadena más vista, vuelva a contar con spots en sus intermedios. Ni siquiera la 'mijilla' de 3 minutos por hora sugerida.

Al circo de RTVE, con su último fichaje, Ana Obregón, no es que le hayan crecido todos los enanos. Es que esos enanos además se han puesto rebeldes: el recorte de 200 millones impuesto por el Gobierno llega cuando ya está comprometidos más del 80% del presupuesto. Pese a que el delirante consejo de administración no tiene función ejecutiva ha dado vía libre a contrataciones que tal vez deberían de haber aguardado a un futuro presidente. Ahora quedan semanas de negociaciones, es decir, de regateos, para que se mantengan los 1.200 millones en 2012. Pero el problema seguirá ahí. Como el dinosaurio del microrrelato de Augusto Monterroso.

Los más de 200 millones anuales que entre 2009, 2010 y 2011 han abonado las empresas de telecomunicación deberán ser abonados en su momento por el Gobierno, salvo un revés judicial imprevisto. Son cantidades ingresadas por RTVE que tarde o temprano habrá que restituir. El nuevo Gobierno sabía que heredaba esa pelusa oronda debajo de la alfombra. Más bien estaba encima.

En 2010 la corporación pública dirigida por Alberto Oliart (otra humorada de Zapatero, proponer un presidente de 82 años cuando un trienio atrás se había hecho un brutal ERE con los mayores de 52) saldó finalmente el ejercicio con superávit de casi 10 millones. Las cadenas privadas (algunas se hicieron las remolonas, como Digital +) y las de telecomunicaciones (Telefónica aportó en principio a la baja) liquidaron 334 millones como tasas que se sumaron a los 250 millones ingresados por el alquiler del espacio radioeléctrico. El Gobierno, por su parte, subvencionó con 574 millones a la corporación pública (547 en 2011). De estos dos últimos conceptos es de donde se van a acometer los recortes para 2012. El PP no estaría dispuesto a abonar más allá de 400 millones y se cuestiona el notable porcentaje que se lleva el Pirulí del alquiler del jugoso espacio radioeléctrico. Durante la presente legislatura el Gobierno recibirá como verdadero oxígeno los millonarios beneficios del dividendo digital (el pedazo de la TDT que pasará en 2015 a la explotación telefónica), un dinero que no se está por la labor de destinarlo a la indemnización de un revés judicial.

El modelo de financiación de la corporación no es que esté en el aire: es imposible de salvar en los próximos años entre tijeretazos y amonestaciones europeas. Ante esta situación se presenta también inviable el modelo de contenidos de la radiotelevisión pública. TVE no puede sostener tantos canales ni contenidos como retransmisiones deportivas de primer nivel o ficciones de alto coste si su presupuesto se reduce.

El problema llega cuando precisamente TVE había dejado de ser un problema por su orientación editorial. Los informativos han ganado en credibilidad durante esta última etapa pero el recorte económico viene a reducir los medios para esta parcela. El consejo ha tranquilizado a la plantilla de 6.460 trabajadores (siete u ocho veces más grande que cualquiera de las dos principales privadas). La tijera se dirige más bien hacia los 360 millones que se destinan a programas, series y derechos de cine y deporte. Las parrillas de TVE se presentan a medio plazo bajo mínimos de financiación y tendrá que revisarse obligaciones de servicio público, desde la orquesta y coros al patrocinio olímpico. La supresión de un múltiplex en la TDT (se perderían dos canales y la señal en HD) podría ser una de las primeras decisiones.

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