Sherlock in love

Hace ya un año en el que vimos cómo Sherlock Holmes viajaba en el tiempo gracias al ingenio de Steven Moffat, guionista de la serie que está acostumbrado a estos saltos temporales ya que es el productor ejecutivo de Doctor Who, la producción estrella de la BBC.

No es que Holmes (Benedict Cumberbatch) y Watson (Martin Freeman) se hayan agenciado una nave del tiempo ni nada por el estilo, sino que Moffat decidió en su momento reescribir el clásico de Arthur Conan Doyle y ambientarlo en la época actual. Tras el temprano final de su primera temporada, los fans de la serie han esperado pacientemente a su regreso para descubrir cómo Holmes y Watson salían indemnes de la amenaza de Moriarty. Y es así cómo nos volvemos a encontrar con los protagonistas en un ingenioso inicio que demuestra que no estamos ante la típica serie de investigación.

Sherlock sigue siendo ese loco genio que necesita emociones fuertes y misterios sin resolver para poder sobrevivir a su eterno aburrimiento. Pero gracias a las dotes de Watson, cuyo blog donde relata las aventuras está siendo todo un éxito, la popularidad de Holmes ha crecido y los casos llegan a pares, aunque no todos sean de su interés.

Este primer episodio que dura una hora y media (suponemos que para intentar hacernos olvidar que la temporada sólo consta de tres capítulos) es muy completo y ágil. Tiene los momentos cómicos idóneos, a unos protagonistas sobresalientes y una trama enrevesada que consigue dejarnos atrapados, aunque personalmente me perdiera más de una vez. Si se une la lógica de Sherlock con los tejemanejes de guión de Moffat, uno puede estar seguro de que hasta que no llegue el final no se enterará de nada.

Pero sin duda, la gran estrella del episodio es Irene Adler. Una mujer manipuladora que dejará a Holmes sin palabras y con la que comenzará una extraña relación. Holmes ha encontrado a alguien que le supone un desafío. No consigue analizarla cómo hace con los demás y eso le atrapa. Adler es fuerte e inteligente, guarda secretos que podrían acabar con altos cargos de la realeza, una dominatrix que no dudará en presentarse desnuda para dejar a su contrincante sin reaccionar, aunque ese enemigo sea el propio Sherlock. "La mujer" como la denomina, es su igual y su enemiga, alguien que ha conseguido quizás que el frío y calculador corazón de Sherlock palpite más que por un simple misterioso asesinato. ¿Qué quiere decir Holmes cuando dice "La mujer"? ¿Se trata de una forma de desprecio para no decir su nombre? ¿O cómo dice Mycroft, se trata precisamente de la única mujer que le importa?

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