"Trabajo en el regreso de 'Quién sabe dónde"

  • El periodista jerezano cree que su éxito de los 90 está vigente y podría aportar su dosis de utilidad en estos tiempos

Inauguró los informativos en Canal Sur, en 1989, tras haber presentado el Telediario a mediados de aquella década y tras una intensa trayectoria radiofónica. Para muchos espectadores la imagen del jerezano Paco Lobatón está unida a Quién sabe dónde, que le marca su pasado. En el presente conduce Regreso al futuro en Canal Sur, en las noches de los domingos, y ayer se estrenaba su proyecto de Viva mi coro, de Redacción 7, su veterana productora.

-¿Cómo se gestó Viva mi coro?

-En la cita anual de Cannes obtuvimos el formato de un programa holandés que se titula La batalla de los coros. Llegamos a un acuerdo con Canal Sur para hacer una adaptación y hemos seleccionado a coros de músicas muy diferentes, entre 900 grupos aspirantes. Pero Viva mi coro no es un certamen de conservatorio, sino que también profundiza en la historia de los participantes. Cada sábado son dos horas y cuarto en directo, con un pareja de presentadores muy adecuada, Cristina Peña y Rafael Cremades, en una producción muy compleja, que mueve 500 personas cada día, y en un espectáculo que espero conecte con la audiencia andaluza.

-Vayamos a los recuerdos como sucede en su Regreso al futuro. ¿Dónde estaba usted cuando le proponen llevar adelante Quién sabe dónde, relevando a Ernesto Sáenz de Buruaga?

-Hace 16 años estaba en las tardes de Radio Nacional. He tenido siempre la suerte de que las buenas oportunidades siempre me han pillado trabajando. Me pasó cuando me dieron la llave para empezar en Radio Jerez, me pasó con Radio Sevilla, con Canal Sur. Al hacer una mudanza de cadena para Quién sabe dónde, Juan Jesús Ortiz y Ramón Colom, el director de TVE, pensaron en mí. Yo incluso había tenido a Sáenz de Buruaga en mi programa de radio porque Quién sabe dónde me parecía una buena idea y estaba alcanzando notoriedad en La 2. En el último trimestre de del 92, compatibilicé radio y televisión, pero tuvo un crecimiento súbito, inesperado. Nadie podía imaginar ese éxito. Quién sabe dónde llegó a tener cuotas medias del 30 al 40 por ciento.

-¿Cuántos casos trataron?

-Unos 1.500. Llegamos a tener en nuestros archivos unas 10.000 desapariciones. La media de resolución llegó a ser del 70 por ciento. El primer trimestre fue desbordante y hubo que hacer un replanteamiento. Había que hacer un equipo pionero pluridisciplinar, no sólo de periodistas y cámaras como en otros espacios, sino que también contábamos con psicólogos, expertos jurídicos. Llegamos a tener 68 personas.

-¿Por qué cesó el programa al cabo de seis años?

-Se había producido un cierto desgaste. Un programa que maneja un material tan sensible como los sentimientos necesitaba un parada y puesta a punto. Lo que ocurrió en el 98 fue que cometí la ingenuidad de no percatarme del cambio político y al entrar el PP no permitieron la vuelta del programa. En Italia está un programa similar, Chi l'ha visto?, que sigue de forma ininterrumpida durante todos estos años.

-¿Se ha planteado recuperar este proyecto?

-Se planteó en la etapa de Carmen Caffarel. Regresar con Quién sabe dónde no sería sólo para mí un gozo personal. Un programa como este sigue plenamente actual, porque atiende a una demanda que no cubre ningún otro espacio. Trabajo en el regreso del programa, es una posibilidad, pero yo no lo presentaría, sería el productor ejecutivo. Y requiere que sea una cadena nacional para que tenga eficacia la labor de búsqueda. Quién sabe dónde tiene un gran componente social y tiene el valor de reunir a toda la familia. Al cabo de diez años fuera de antena me he encontrado un análisis más matizado del programa.

-Su proyecto en Antena 3, parecido, fue 'Los más buscados', pero terminó a los pocos meses...

-Era una aplicación parcial de Quién sabe dónde. Al emitirse por las mañanas el público es más reducido. La experiencia fue positiva. Fue una decisión estratégica de incluirlo en Espejo público hasta que desapareció.

-Quién sabe dónde estuvo marcado por el caso de las chicas de Alcasser ¿Se arrepiente del trato dado a aquella investigación?

-Si se miran las hemerotecas se comprobará que mi equipo estuvo al margen de las críticas. Lo que se produjo fue un escenario con maneras distintas de tratar un caso, y algunos actuaron de forma abusiva. En nuestro caso reitero que no fue así. Hicimos un seguimiento como nadie en los meses de búsqueda y teníamos que estar en Alcasser, pero hicimos un tratamiento contenido de la tragedia. Creo que a partir de este caso se produjo una revalorización del programa. Hasta entonces se nos había mirado con cierto desdén.

-¿No recibieron críticas de aquellas personas que no querían ser descubiertas de su paradero?

-Nosotros teníamos una lista R, de personas que querían estar liberadas de salir en el programa y con ellos nunca hubo problema. A lo largo de seis años nunca tuvimos una demanda de intromisión, o algo parecido

-En el programa que presenta en Canal Sur, Regreso al futuro, ¿no se abusa de su imagen relacionada con las tragedias, con lo luctuoso, y aparecen demasiados sucesos?

-En los últimos programas se han abandonado los sucesos, pero es normal que si hacemos memoria aparezcan personas fallecidas y sucesos. Creo que Regreso al futuro está teniendo un buen resultado y la respuesta del público es superior a un programa parecido de TVE, Yo estuve allí. Procuro añadir al programa una mirada personal y me permito implicarme.

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