Los derechos se tuercen

  • Con la crisis publicitaria es aún más difícil rentabilizar el deporte televisado

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Los derechos de los principales acontecimientos deportivos están siendo una losa para TVE y las privadas los poseen más por prestigio de marca que por rentabilidad. La crisis publicitaria ha venido a encarecer esos mismos contenidos condenados a la baja porque su explotación comercial es limitada. A eso hay que añadir que el fútbol, las motos o la Fórmula 1 han dejado de tener aquel efecto arrastre que se  presuponía: con tantos  canales en la TDT, en cuanto termina la retransmisión los espectadores están migrando a otro contenido, a otro canal. El mejor ejemplo estuvo en Cuatro o en Telecinco, las dos cadenas que emitieron los consecutivos éxitos internacionales de la selección de fútbol. Remontaron en los meses de junio de 2008 y 2010, pero los índices de audiencia volvieron a los meses siguientes a lo que lucían antes de la Eurocopa o el Mundial. Mediaset, por 70 millones, se quedó con toda la Eurocopa próxima, que podrá ofrecer en directo y en diferido por todos sus canales, como Telecinco, Cuatro, Energy o La Siete.

Pese a ganar el título, cada partido de la selección en Sudáfrica le costó a Telecinco 4,6 millones de euros, más el coste del despliegue: imposible de cubrir. RTVE abonará 57 millones al COI por los Juegos Olímpicos de Londres (la cita olímpica es casi un compromiso obligado para las cadenas públicas europeas) y con la cobertura el gasto se elevará a unos 70 millones: una cifra que se convierte en un quebradero de cabeza añadido en el obligado recorte de 200 millones. Bajar los sueldos de los presentadores es una mijilla de ajuste frente a lo que podría conseguir la cadena pública desprendiéndose de unos derechos que a ese precio, de todas formas, no están dispuestas a asumir las privadas . RTVE pagará desde la próxima temporada 36 millones de euros anuales por la Champions (y 5 millones la asfixiada autonómica TV3). Cada partido sale a casi  2 millones, más o menos lo que paga La Sexta por la liga en abierto: nadie está en condiciones de mantener este precio (la 2012/13 podría ser la primera en ser emitida completa en televisión de pago), porque no hay tarifa publicitaria que lo sostenga. Eso lo sabe bien Canal Sur, que en mayo se despide de la competición europea.

Para Antena 3 fue un respiro dejar hace tres años la Champions. El director general de RTVE, Luis Fernández, no podía sospechar entonces la que se le venía encima. Ni tampoco su sucesor, Alberto Oliart.  La cadena de Planeta  dejó de confiar en los acontecimientos deportivos, aunque ha hecho una excepción con la Fórmula 1, que por unos 35 millones le ha llegado indirectamente desde su cadena adquirida, La Sexta, que por impago (40 millones al año) dejaba en manos de Mediapro la subasta. Desde Antena 3 se asume que aunque sea un éxito de audiencia, Alonso y Antonio Lobato arrojarán pérdidas, pero aportarán unas décimas mensuales que podrían decidir incluso el liderazgo nacional. Las pruebas de motor, eso sí, permiten más intermedios que el fútbol y la explotación de las sesiones de entrenamiento para estímulo de canales secundarios. Telecinco se hizo con el Mundial de motociclismo por unos 25 millones al año, una cifra similar a la que abonaba TVE anteriormente. La estrangulada cadena pública paga 6 millones anuales por la ACB y 20 millones por los Masters 1000 en Teledeporte; o 5,5 millones por el Roland Garros.  Derechos, ahora torcidos, que están llamados a desprenderse.

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