La ficción se interesa por los paisajes de Andalucía

  • Tres series nacionales se han producido en tierras andaluzas, algo impensable sólo unos años atrás

Incluso los interiores ambientados en un bar vasco se han grabado en Sevilla. Allí abajo renueva por una segunda temporada después de su paso por los martes de Antena 3 con buenos datos de audiencia y un millón de espectadores andaluces. La serie de Plano a Plano (la misma de su competencia, El Príncipe, cuyo remate no se rodó en Ceuta por motivos de seguridad) se ha grabado casi en su totalidad en el sevillano palacio de Monsalves, convertido en la ficticia Clínica Híspalis. Las ficciones televisivas tienden a huir de los platós y a grabarse, en todo lo que sea posible, en escenarios reales. Y Andalucía ahí juega con ventaja: por paisajes, luz y también equipos técnicos. La cobertura especializada en Sevilla ha permitido que Allí abajo se haya grabado en condiciones idénticas a Madrid o Barcelona, con un equipo que en su mayoría era andaluz. Buenas perspectivas que confirman otras dos producciones que se están grabando casi en su totalidad en Andalucía, una situación impensable hace unos años, cuando incluso por motivos económicos se hablaba de deslocalizar series españolas en el extranjero, en Sudamérica. Y los actores, con sus acentos, no esconden sus procedencias. También el peculiar deje almeriense sonará ahora entre intrigas detectivescas.

Atresmedia ha presentado en esta semana el rodaje de Mar de plástico, que tiene su contexto ficticio y real en tierras almerienses, en los pueblos agrarios en cuyos invernaderos se cruzan asuntos como la inmigración o los conflictos laborales. Esta producción de Boomerang (El tiempo entre costuras) ha creado una historia policíaca en el imaginario pueblo de Campoamargo, con la potente luz estival que dará un tono asfixiante a lo Breaking Bad a la historia protagonizada por Rodolfo Sancho y actores andaluces como Belén López y Jesús Castro. Los plásticos son un personaje más de esta serie que llegará en septiembre sobre la muerte de una mujer, Ainhoa. En estas semanas se graba una ficción que por sus condiciones naturales no podría hacerse en otro lugar de España para dotar del aspecto que desea su productor ejecutivo, Jorge Redondo. Las escenas de exteriores se están grabando incluso en invernaderos reales, hasta en instalaciones abandonadas que han sorprendido al equipo de rodaje. El calor de estos días en la comarca de Níjar obliga a aprovechar las tempranas horas de luz, inconveniente que consuela ante el resultado de las imágenes. La película La isla mínima ya ofrecía colores y paisajes que sólo pueden tener esa fuerza si se rueda en el sur.

Una tercera serie que se ha estado grabando en su mayor parte en el Andalucía ha sido una ficción para Mediaset, la apocalíptica Rabia, con un equipo de Isla Producciones formado por muchos profesionales andaluces que han grabado en la malagueña Coín y en las instalaciones donde estuvieron los veteranos seriales de Canal Sur. Carles Francino, Patricia Vico, Adriana Ozores o Paco Tous protagonizan esta serie con tintes de The walking dead sobre un virus que azota a la humanidad. La serie, que presumiblemente se emitirá en Cuatro, tendrá incluso una versión estadounidense.

Andalucía, en lo audiovisual, ya estaba en el mapa mucho antes de Juego de Tronos, pero la producción de la HBO sólo confirmó las posibilidades. Las condiciones de trabajo de los episodios de la quinta temporada en Sevilla y Osuna vinieron a animar al poderoso canal a seguir un trabajo que recorrerán las localidades españolas de Gerona, Canet, Tudela, Peñíscola y también la propia Almería. Tras los escenarios reales granadinos de Isabel y Carlos rey emperador o el paisaje inquietante de la Almería creada para Mar de plástico se afianza el futuro para la ficción televisiva realizada desde Andalucía.

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