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Escala sin parar

  • El Unicaja enlaza su sexta victoria en la ACB para empatar ya en el tercer lugar

  • Shermadini brilla (16 puntos en 16 minutos)

Milosavljevic deja una bandeja en el aro murciano. Milosavljevic deja una bandeja en el aro murciano.

Milosavljevic deja una bandeja en el aro murciano. / fotos: acb photo / M. pozo

Con sus picos bajos y su inconcreción en los finales cuando ha hecho el trabajo más arduo, hay que darle crédito a la racha en ACB de este Unicaja competitivo, que también sabe sufrir para conseguir su sexta victoria en la Liga Endesa. Cayó el correoso y duro UCAM Murcia. Tiene jugadores pendencieros, como Sadiel Rojas, típico odioso para los rivales y amado por su afición. Traspasa la línea de la dureza hacia la suciedad con frecuencia, pero contagia espíritu a un equipo en el que quizá no abunda el talento pero que tiene un alto nivel físico. Kloof, Soko o Tumba le dan un componente extra al equipo de Ibon Navarro en esa faceta.

Ganó el Unicaja (78-67) y ya empata en la tercera posición con Barcelona, Baskonia y Fuenlabrada (12-7). Está a una victoria del segundo puesto y aquí está la gran pelea de la temporada. Siendo realistas, la Euroliga está bastante complicada, pelear por el Top 8, a menos que se engarzen tres victorias seguidas, se ha complicado. No hay que abandonarse porque, entre otras cosas, una de las claves de esta mejoría en la ACB es haber adquirido el nivel competitivo para medirse cada semana a la crema europea. Digamos que juega en la ACB con un poso de seguridad el Unicaja 48 horas después de un gran esfuerzo como el de Moscú. Le da aplomo verse al nivel de los mejores de Europa para después consumar en la liga doméstica.

Ante el UCAM se sufrió en algún momento, se encajaron demasiados puntos en la primera mitad. Pero supo someter a los correosos pimentoneros sin Nedovic y Brooks, cuya ausencia vale para que otros ganen protagonismo. No acaba de enganchar partidos buenos Milosavljevic, un hombre al que se le tiene mucha fe en el vestuario cajista. Ayer, por cierto, fue padre. Shermadini ha adquirido un alto nivel de regularidad en la producción, casi a punto por minuto que juega. Sin el talento de Nedovic se gana seguridad defensiva. Tras cinco derrotas en los cinco partidos en los que el serbio estuvo ausente, ayer se quebró esa maldición.

El UCAM Murcia comenzó demostrando por qué este año ha ganado en el Palau, no lo hizo de chiripa en la pista del Madrid y estaba a solo una victoria del Unicaja antes del partido. Alta calidad física y equipo bien trabajado para dominar en el Carpena (20-25). Dos triples de Kloof sobre el final del cuarto daban renta y minimizaban la aportación de Suárez.

Las bajas de Brooks y Nedovic merman, obviamente, la capacidad del equipo de Joan Plaza, pero sus ausencias dejan nichos de minutos y protagonismo para otros jugadores. También para que el técnico experimente otras fórmulas. Fue interesante ver un quinteto con Milosavljevic, Díez y Augustine juntos para darle la vuelta al ritmo del partido. El americano desplegó sus brazos en las dos canastas para que el Unicaja recuperara la ventaja. Más tarde compartirían parqué Shermadini y Augustine. Y se ayudaron para que el georgiano dominara en ataque (14 puntos al descanso). Amagaba con estirar (37-29) el Unicaja, pero el UCAM jugó bien con las faltas para ponerse en la chepa tras 20 minutos (40-39).

El Unicaja salió bastante bien tras el descanso, con una alta actividad defensiva comandada por Alberto Díaz pese al partido y al viaje desde Moscú. El pelirrojo, sin embargo, era castigado por las faltas personales y debía irse pronto al banquillo. Un dos más uno de McCallum con un arabesco en la penetración daba 10 puntos de renta (50-40). Suárez repartía juego desde arriba y desde abajo y el pulso por el partido se ponía de color verde. El Unicaja se encrespaba con algunas decisiones de los árbitros. Sadiel Rojas le ponía a Salin el pie para que se doblara el tobillo en un triple. Como es habitual cuesta pensar que sea casualidad. Después era Soko el que era eliminado por meterle un dedo en el ojo a Dani Díez y protestar ganándose una técnica. Supo no caer en provocaciones el Unicaja y Waczynski metía un par de triples para irse por 18 puntos (65-47), que eran 16 al final del tercer periodo.

El Unicaja supo mantener la intensidad defensiva, causando pérdidas al rival y que éste se enganchara. Tuvo minutos Viny Okouo, con las faltas de Shermadini y Augustine, en el cuarto final, pero se olvidó otra vez, como en Moscú u otras veces antes, de seguir atacando. Jugó el equipo malagueño a que transcurrieran los segundos y no a mantener el nivel que le había llevado a dominar hasta por casi 20 puntos. La zona presionante del UCAM se le había atragantado al Unicaja y hubo un momento de zozobra que rompió Waczynski con un triple. El cansancio siempre es un hecho recurrente, pero hay que gestionar mejor esos partidos, saber mejorar el manejo de las marchas. Tuvo un minuto Ignacio Rosa al final del duelo y el Unicaja ganó su sexto partido seguido en ACB. Las fichas hay que ponerlas ahí.

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