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Pelea a largo plazo

  • Movimientos en el baloncesto europeo que hacen crecer la importancia de estar en la Euroliga

  • Valencia y Unicaja escenifican la batalla

Nemanja Nedovic lanza a canasta ante Rafa Martínez. Nemanja Nedovic lanza a canasta ante Rafa Martínez.

Nemanja Nedovic lanza a canasta ante Rafa Martínez. / acb photo

El baloncesto europeo de superélite está viviendo momentos de trascendente evolución. El Unicaja ha podido comprobar en esta Euroliga que no era la competición que jugó durante 15 años seguidos, sino otra cosa diferente, superior. Ha habido cambios esta semana. Se anuncia la oficialidad de la subida de 16 a 18 equipos desde la temporada 2019/20. Se refuerza el mercado alemán (invitación de dos años para el Bayern, se verá qué sucede si es campeón de Alemania) y se reabre el francés con la introducción (a expensas de un visto bueno burocrático) del ASVEL Villeurbanne que preside Tony Parker. Queda la pata colgando de un equipo en Gran Bretaña (Londres, más bien), siempre anhelado por Bertomeu.

Mientras el Panathinaikos incendia a través de Giannakopoulos hijo y amenazan con dejarla, hay también movimientos estratégicos. El Maccabi anuncia que la próxima temporada jugará con equipos distintos en la Euroliga e Israel. La razón que ofrece es que no se puede ser competitivo en el torneo con la misma plantilla que se exige en la Liga de Israel por los asuntos de cupos. No es que el Maccabi se pasee en su país, al contrario. Su último título en esa competición data de 2014. Después ganó dos veces el Hapoel Jerusalem y el Maccabi Rishon una. Por contextualizar, desde 1970 a 2007 sólo la perdió una vez.

El club valenciano planea un pabellón con 15.000 espectadores para 2020

Esa plaza que podría dejar el Panathinaikos es codiciada y en función de la determinación del club griego se obrará. Parece difícil que venga a España porque ya, de hecho, ha habido quejas por la masiva presencia española (cinco en la Euroliga en curso). La Euroliga tomó la determinación de no alterar los cinco puestos para licencias B de la próxima temporada. No es un detalle menor porque durante un tiempo se ha especulado con la posibilidad de que volara la que tiene la ACB. El hecho de que vía Eurocup no entrara ningún equipo nacional mermó ese temor. Así que queda ratificado que el mejor equipo sin licencia A irá a la Euroliga.

Bertomeu, que es cierto que cambia de discurso según conviene, ha dejado píldoras en sus últimas intervenciones de que el futuro debe pasar por una conexión con ascensos y descensos entre Euroliga y Eurocup. La estocada a las ligas domésticas podría ser definitiva ahí.

Para esa campaña 19/20 habrá cuatro encuentros más, cuatro jornadas dobles más entre semana. Los clubes más poderosos de la ACB intentan bajar a 16. Y es una línea roja en las próximas negociaciones de convenio y de cupos, que se antojan complicadas. Estar o no en la Euroliga marcará el futuro de los clubes como el Unicaja. "No vamos a dar ningún paso, tenemos que saber dónde estamos, qué condicionantes hay a nivel de presupuesto y deportivos", decía hace pocas fechas Eduardo García en Canal Sur cuando se le cuestionaba por la continuidad de Joan Plaza. Estar o no en la Euroliga es una cuestión esencial para todo. Desde atraer a jugadores hasta para cualificar ingresos. La brecha, si no se está, crecerá.

Es por ello que este tramo final de temporada es un anticipo de lo que va a ser una batalla a largo plazo entre el Unicaja y el Valencia Básket, hasta que se haga el hueco. Esas derrotas ante Betis y Fuenlabrada han hecho daño al equipo malagueño, pero no son irreversibles. Está a dos victorias del Valencia (16 por 18), que marca la frontera del factor cancha en cuartos de final. Sucede que el equipo valenciano mira más arriba. Está a un triunfo del segundo. "Es nuestro objetivo", decía Txus Vidorreta al acabar el partido ante el Baskonia que desde Málaga se miraba con cierto interés porque una derrota taronja hacía depender de sí mismo al equipo malagueño para ser cuarto.

El Valencia Basket quiere tener terminado un nuevo pabellón (100 millones de inversión y un aforo de 15.000 personas) en otoño de 2020. Ya tiene un preacuerdo con el Ayuntamiento para empezar la construcción tras el verano próximo. La presencia en la Euroliga se va jugando dentro y fuera de la pista.

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