Ulanovas les eclipsa otra vez

  • McCallum tiene el balón para forzar la prórroga, pero el alero le tapona

  • Pangos, de más a menos

Ray McCallum y Kevin Pangos. Ray McCallum y Kevin Pangos.

Ray McCallum y Kevin Pangos. / valda kalnina/efe

Cuando la Euroliga apostó por este formato que cumple ahora su segundo año, entre otras muchas cosas, buscaba encuentros equilibrados. Es decir, choques atractivos para el espectador. Lo fueron los dos enfrentamientos entre el Zalgiris y el Unicaja. En el Carpena, prórroga; en el Zalgirio Arena, no se llegó a ella porque Ulanovas se cruzó en el camino de McCallum. El alero lituano volvió a erigirse como héroe local. Dos imágenes icónicas para el prometedor 92. Una canasta y un tapón. Ambas acciones propulsaron a los de Jasikevicius, que se instalan entre lo más granado del continente. Frenaron a los de Plaza, que pese a tener opciones en ambos, se van de vacío.

Protagonizaron ambas películas Pangos y McCallum. No encontraron los verdes antídoto para el canadiense, que percutió de nuevo. Solo las faltas personales lo obstaculizaron. Resultó intrascendente hasta el minuto 38 el de Detroit, que llegó en el momento justo, aunque la fortuna esta vez le fue esquiva.

El martilleo de Pangos no se hizo esperar. Con un conjunto local deshilachado, el base tomó el mando. Jasikevicius le ha dado las llaves de su equipo y queda patente en cada encuentro. Ante el atasco colectivo, el 3 sostenía con acciones de técnica individual. 6 puntos suyos -la mitad de lo que venía promediando en el torneo continental- no le permitían despegar al Unicaja a la conclusión del primer acto (17-19).

Cogió el testigo Beno Udrih, que vuelve a sentirse jugador en Kaunas tras 13 temporadas ininterrumpidas en la NBA, y los locales lo notaron. Por entonces Plaza disponía de Díaz, que alargó su presencia en pista hasta el descanso. El entrenador lituano miró al banco y se encomendó al de Ontario -compañero del canterano cajista Domas Sabonis en la Universidad de Gonzaga- para arreglar el desaguisado (19-30). Contrarrestó el parcial de 0-11 visitante con 5 puntos y varias asistencias. Movía al equipo y la mejora era evidente, aunque el Zalgiris no conseguía echar mano al Unicaja (32-40).

McCallum veía la escena desde el banco. Había sufrido mucho en defensa y en ataque no ponía esa marcha más necesaria. En realidad no lo consiguió en ningún momento. Tanto, que acabó sin ninguna canasta en tiros de campo. Todo lo que sumó lo hizo desde el 4,60. No fue su peor anotación en Euroliga, pero sí la primera vez que solo anotó desde la línea de personal.

Con el paso por vestuarios ambos perdieron fuelle. Se dejó Pangos la brújula en los interiores del Zalgirio Arena y apenas dejó una asistencia para alley-oop a White -repetirían una acción idéntica en el último cuarto-. Se frustró y cometió la tercera personal, que lo condujo al banco.

No despegaba el director de juego verde, que no conseguía amarrar tampoco a Udrih. Así, el entrenador catalán decidió darle la manija a Alberto Díaz, que sí subía el listón atrás.

Al inicio del acto final, Pangos anotaba su primera canasta de la segunda mitad, a la que seguiría un triple. Acabaron siendo su única aportación en los 20 minutos finales, aunque resultaría decisiva. El acierto de tres serviría para coger la alternativa (59-58), que ya solo perderían una vez los lituanos.

Entraron ambos en los últimos instantes para poner el estoque final. Lo tuvo en sus manos McCallum, que no lo empuñó de la forma adecuada. Metió dos tiros libres trascendentes -a destacar después de su escaso 60%- y dispuso de una entrada a canasta para forzar la prórroga, en lo que parecía un déjà vu del choque del Carpena. Apareció Ulanovas en su camino e impidió el tiempo extra. Pangos hizo méritos para llevarse las alabanzas, pero fue su compañero quien salió a hombros.

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