solidaridad

"Hola, ¿eres simpático?"

  • Los captadores de ONG cuentan sus experiencias al enfrentarse a la desidia y malos modos de algunos a los que paran y a la empatía de otros

Una captadora tratando de convencer a un viandante. Una captadora tratando de convencer a un viandante.

Una captadora tratando de convencer a un viandante. / carlos pajariño

Están en muchas calles del centro de Málaga. "¿Eres simpático?" o "¿Tienes un minuto?" son algunas de sus primeras frases más reconocibles para tratar de desviar la atención de los viandantes de su rutina diaria durante un par de minutos. Todo ello para hablar de una causa solidaria y tratar -con mayor o menor fortuna- de conseguir nuevos socios para la ONG en la que trabajan. Son los llamados captadores, personas que están dispuestas a llevarse veinte noes antes de lograr su objetivo. "Es muy importante que el captador tenga una capacidad importante para no llevarse las cosas a lo personal, porque en caso contrario puede afectar en la labor diaria", asegura Andrés, coordinador de los captadores de la ONG Plan Internacional en calle Larios. "Si tienes intención de parar a dos personas pero la primera te deja un poco tocado por un no rotundo a la siguiente vas a trasladarle la energía negativa que traías de antemano", añade el captador, remarcando así la importancia de la empatía con la persona en dicho empleo: "Hay personas que tienen un mal día, que pueden tener problemas con su pareja, su hijo o el trabajo".

En algunas ocasiones, los captadores llegan a recibir respuestas de mal gusto o groseras por parte de las personas a la que tratan de parar. Y si consiguen que les presten atención, se pueden llegar a convertir en psicólogos express: "Es muy importante que los nuevos captadores entiendan que la calle es un espacio en el que la gente lleva esas cosas acumuladas, y si les damos pie a que nos las cuenten nos las van a contar. Van a vomitar su mal rollo, para descargarse de esa energía negativa", indica Andrés, añadiendo que ello no tiene que hacer mella en el objetivo: "Tenemos que aprender a que eso nos resbale, porque al final somos una casualidad en su vida".

A veces la gente da números de teléfono o de cuenta falsos para salir del paso"Cristina VegaCaptadora

Si conseguir parar a una persona ya cuesta, ello no significa que la labor esté completada, puesto que convencerla para que se haga socio es lo más complicado: "Que se paren, hablen contigo y escuchen tus propuestas no es para nada sinónimo de captación, conseguir que alguien se haga socio es el punto final de orientarlo en la conversación de una manera constructiva, además de su interés", sostiene Álvaro, captador de Plan Internacional que lleva una semana en el oficio. El joven relata que "hay mucha gente que se para por educación", pero que la captación segura es un proceso muy diferente: "Puedes recibir un no contundente aunque te tires hablando con alguien bastante rato y la conversación sea muy agradable".

Los captadores aseguran que no hay un género o rango de edad que sea más solidario, aunque admiten que hay más ganas de ayudar entre los jóvenes: "La gente joven quiere colaborar mucho, pero dependiendo de la edad que tengan pueden tener muchas dificultades para hacerlo. Algunos de ellos ni siquiera tienen número de cuenta", asegura Andrés, aunque reconoce que muchos intentan buscar la manera. "Las personas mayores lo han visto todo y además muchos ya colaboran con asociaciones, así que es normal que los jóvenes sean más colaboradores", sostiene Lara, captadora de Aldeas Infantiles en calle Nueva.

Uno de los grandes inconvenientes del trabajo de captador es estar en la calle tantas horas consecutivas, lo que en invierno acaba desembocando en resfriados: "No me he puesto tantas veces enferma como en este trabajo. Sobre todo el primer año, en invierno no me curaba porque pequé de novata, luego mis compañeras me enseñaron que tenía que ponerme a favor del viento mientras hablaba con la gente para que el aire frío no me diera en la cara". Algunos admiten que muchas veces terminan el día olvidando las caras de la gente con la que hablan, lo que lleva a veces a errores: "De hecho, me ha pasado de haber parado a un hombre con el que había hablado hace 10 minutos", señala Lara. Además, están a merced de la amabilidad de los dueños de los negocios hosteleros de la zona cuando tienen necesidades biológicas: "A mis compañeras siempre les he dicho de hacer un blog de los baños de Málaga, porque sabemos cual está mejor cuidado, en cuales nos dejan entrar y cuales no son majos".

Una de las características de este empleo es la temporalidad del mismo, a expensas siempre de conseguir la cuota de socios semanales que marca la organización: "De momento sí lo estoy consiguiendo pero es súper dificil, y a veces hay gente que se apunta que da números de teléfono o de cuenta falsos para salir del paso, lo que dificulta el trabajo", señala Cristina Vega, de Aldeas Infantiles. Aunque, para muchos de ellos lo que "realmente llena", como dice Andrés, es transmitir a las personas las buenas acciones: "Forma parte del trabajo. Al final no es solo captar socios, aunque ese sea el objetivo más inmediato, pero también es importante que la gente conozca lo que hacemos".

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