El fiscal pide 10 años de cárcel para Juan José Cortés por el tiroteo a un familiar

  • El padre de Mari Luz atacó a su tío junto a su padre, dos hermanos y su cuñado en 2011.

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La Fiscalía de Huelva considera que Juan José Cortés, padre de la niña Mari Luz, asesinada en 2008 por Santiago del Valle, debe ser condenado a diez años de prisión por su participación en el tiroteo contra un familiar en la barriada onubense de El Torrejón en 2011. Cortés estuvo implicado en el ataque que sufrió su tío Antonio Fernández a cargo de cinco personas -su padre, sus hermanos Valentín y Diego, y su cuñado Vicente Jiménez acompañaron a Cortés en la agresión- después de una discusión telefónica. "Mi tío me amenazó con que me iba a pegar un tiro en los huevos y además se cagó en los muertos de mi hija", relató ayer Cortés a este periódico al conocer la petición del fiscal. "Estupendo, que me metan en la cárcel a mí y que saquen a Santiago del Valle como están sacando ahora a todos los criminales", agregó Cortés.

El fiscal atribuye a Cortés y a los otro cuatro imputados un delito de homicidio en grado de tentativa, tenencia ilícita de armas y amenazas. Todos ellos están en libertad con cargos desde 2011. A Cortés lo considera responsable de tres delitos de amenazas (las del inicio del relato y las del final), pidiendo por cada uno de ellos que se le impongan 10 meses de cárcel. Es decir, dos años y medio en total. La suma final de la solicitud de condena para el pastor onubense se traduce en diez años y dos meses de privación de libertad.

Según recoge el fiscal en su escrito de acusación, Cortés amenazó a su tío por teléfono diciéndole "en varias decenas de ocasiones" que "en el momento en que llegue a Huelva te quemo la casa contigo y con tu familia dentro", además de "voy a comprar una garrafa de gasolina y te voy a prender fuego al piso contigo dentro y con tu familia, te voy a quemar, te voy a quemar".

La madrugada de 21 septiembre el grupo acudió a la barriada de El Torrejón, hasta el domicilio de Fernández. Cada uno de ellos portaba "una escopeta de caza" pese a carecer de licencia. Cortés llevaba además, afirma la acusación, "un bidón de combustible". Entonces, "comenzaron a disparar". Afirma el fiscal que, cuando ocurrieron los hechos, en el interior de la vivienda tiroteada se encontraba una quincena de personas, entre ellas "dos niños de nueve años y varios menores de 18 años". Los disparos se produjeron "con ánimo de causar la muerte a Antonio Fernández y, con absoluto desprecio por la vida e integridad física del resto de personas" que estaban ese instante el piso.

Las ráfagas de postas de las escopetas se reprodujeron "en numerosas ocasiones". Los procesados, prosigue la Fiscalía, apuntaron a la fachada de la vivienda y a la ventana del salón, que se hallaba con la persiana bajada en ese momento. Aún así, "numerosos perdigones la atravesaron introduciéndose en el domicilio, alcanzando uno de ellos a Antonio en la cabeza", relata la Fiscalía. Fernández no pudo evitar ser alcanzado pese a que un familiar lo arrojó al suelo. El herido tuvo que ser trasladado al hospital Juan Ramón Jiménez, donde fue atendido por un impacto de perdigón en la cabeza que le causó "una herida frontal puntiforme por disparo de escopeta" y excoriaciones en la muñeca.

Tras la reyerta, Cortés volvió a hablar por teléfono con sus dos tíos, Antonio y José, a los que "reiteró el mismo ánimo de terminar con la vida" del primero, "llegando a decir que 'no estoy contento hasta que te mate y lo voy a conseguir".

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