Entre 'Tómbola', el Villarreal y Benedicto XVI

  • Nacida a la vez que Canal Sur, Canal Nou se suicidó entre derechos deportivos y gastos desbordados

Todo el mundo quería tener su juguete, como los vascos, que abrieron la caja en 1982. Los socialistas valencianos adujeron la defensa de su idioma y los socialistas andaluces la vertebración de un territorio que es mayor que muchos de los países de la UE. Cuando se rubrica la ley del tercer canal, a remolque de lo que habían emprendido en las comunidades pioneras, sólo emitía legalmente TVE. Las privadas eran un deseo cercano, pero no peligroso para desequilibrar el sistema audiovisual público.

Llegaron los 90 y la megalomanía de aquellos años se tradujo en plantillas desbordadas y parrillas poco competitivas. Internet y la TDT, con el nuevo siglo, vino a difuminar la influencia de unas cadenas públicas con forma de dinosaurio. Lo sucedido en la RTVV advierte que ha concluido, por lo civil o por lo criminal, el modelo de las cadenas autonómicas. Toca mayor contención y más responsabilidad. De ninguna de estas virtudes hizo gala la televisión valenciana, en quiebra virtual desde principios de siglo. En Canal Sur están aprendiendo a marchas forzadas aunque haya directivos que insisten en cobrar por encima de la presidenta. Pero la fiesta terminó. Y hace ya bastante tiempo.

A finales de los 90 ya se barruntaba lo que ha terminado de desencadenarse. Mientras que el Canal Nou controlado por el PP valenciano se enredaba en fastuosos gastos para buscar audiencia, sobre todo en asuntos futboleros, y con la información pegada a los deseos del Palau de la capital; en Canal Sur al menos se iba rectificando la desorientación de los primeros años creando contenidos como las desconexiones provinciales y espacios, que sí, efectivamente, vertebraban el territorio como Andalucía Directo. Técnicos valencianos se asomaron por aquel Canal Sur y vieron que para ellos "era imposible" hacer cosas parecidas aunque sólo contaran con tres provincias.

Canal Nou era Valencia. Valencia capital. Lo demás era anecdótico y festivo. Por esa deriva fue perdiendo audiencia en tierras alicantinas y castellonenses. El paso adelante para atrapar a la audiencia (eso de "servicio público con público") lo dieron en la RTVV con un invento como Tómbola, el delirio de los espacios del corazón. Aquella tertulia de reporteros viperinos es el modelo que tomó la cadena valenciana para desangrarse en su imagen. El programa, nacido en marzo de 1997, también se emitía en Canal Sur. La cadena andaluza tuvo la decencia de retirarlo por un lamentable espacio sobre la muerte de Lady Di en aquel verano.

Entre concursos, magacines huecos, retransmisiones falleras y cosas así Canal Nou iba tirando mientras tiraba millonadas en sostener a sus equipos punteros de fútbol. En derechos ligueros se gastó 460 millones desde el año 2003. El Valencia y el Villarreal llegaban lejos en la Champions mientras la autonómica no llegaba a ninguna parte en cuanto terminaba el partido. Mediapro le cortó el grifo.

La visita de Benedicto XVI costó 57 millones en 2006 y la Fórmula 1, 22 millones por año. Eran aperitivos de una gran comilona que ha terminado en los juzgados. La trama Gürtel alcanza hasta la sede de Burjasot, con gastos inopinados, y otro directivo espera juicio por presuntos abusos sexuales a trabajadoras de la cadena. Todo valía en una Marbella en forma de televisión. En una comunidad donde el dinero fluía demasiado deprisa.

Canal Sur no terminó tomando el precipicio suicida de Canal Nou, pero algunos llegaron a coquetear con el abismo. La decisión sobre la RTVV es tremenda. Tan tremenda que es un aviso a navegantes.

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