Arturo Ortega: "Tengo a gala haber sido testigo privilegiado de la evolución del club"

“Es de justicia recordar en estos momentos a Paco Moreno. Verdaderamente nos lo puso muy difícil pero nadie puede negar que era todo pasión y que el baloncesto malagueño no hubiera sido lo mismo sin él. También es de justicia reconocer la figura de Alfonso. Él me llama poco antes de las Navidades de 1985. Ya era una leyenda en el baloncesto español y me pide que venga una entrevista con él y con Paco. Fue la única vez que no esperé al menos media hora a Paco en la puerta de su despacho. Yo no quería entrenar. Me habían cesado diez días antes en Huesca después de cinco años en el club, pero no podía decir que no por dos motivos. Primero, porque me hacía falta el dinero y segundo, porque le prestigio de esta institución era ya grande. Se me pidió ascender y aunque fracasamos en el primer intento, lo conseguimos en el segundo. Pasé casi tres años excelentes. Tanto el club como Málaga trataron muy bien a mi familia. Tuve momentos duros, como cualquier que está expuesto a un cargo público, pero mi familia estuvo realmente bien en la ciudad. Llegué de un club pequeño y familiar y lo primero que me llamó la atención fue que los jugadores no tenían que llevarse las equipaciones a casa sino que el tremendo Juan de Dios se encargaba de recoger todas las camisetas sucias. Par mí fue una sorpresa. Dejé muchos amigos, con los que más o menos mantengo contacto regular, algunos por amistad y otros por temas profesionales y tengo a gala haber sido testigo privilegiado de la evolución del club”

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