Freeland es el bueno

  • El británico impacta en su debut en Málaga con un primer tiempo fabuloso, 24 puntos con un solo fallo en el tiro, para acabar con 30 tantos. El Unicaja sometió sin problemas al Dynamo (88-63)

Si se trataba de presentarse en sociedad, de agradar en el primer día en el colegio, Joel Freeland es el que manda en el recreo desde el primer día. La primera mitad que realizó el pívot británico está en un ranking muy alto de las exhibiciones protagonizadas en la década de existencia del Martín Carpena. Resta glamour el débil rival, en un inferior nivel, y la escasa trascendencia del duelo, pero ahí quedó la presentación para solaz de quien se acercó ayer al Carpena.

El Unicaja venció al Dynamo Moscú en el XIX Trofeo La Pollinica con comodidad (88-63), un triunfo que carga la mochila de optimismo y la suelta de negatividad antes del comienzo de la competición. El caso es que el huracán Freeland eclipsó a todo lo demás (30 puntos y 35 de valoración). Anotó 14 puntos en el primer cuarto, en apenas tres minutos ya llevaba 10. Canastas de todas las facturas. Inició la cuenta con un reverso acabado en lanzamiento hacia atrás desde cuatro metros en un lateral. Siguió una culminación de contragolpe y un movimiento desde el lado izquierdo acabado en tiro a tabla superando por elevación a Savrasenko. Que enfrente no había ningún piernas, sino un titular en un campeón de Euroliga hace un par de años. Después, dos tiros libres, una transición, un mate tras sellar a su defensor. Un alley hoop a una altura considerable a pasede Jeter... Un recital, en suma.

De los 20 primeros puntos del equipo, Freeland había anotado 14. Él hacía de solista, pero de los coros se encargaba fenomenalmente Printezis. Él anotó los otros seis. Buena pinta también la del griego, que pone el balón en el suelo y penetra con mucha facilidad por los dos lados, un arma peligrosa. Recalcó que al rebote va felino, como también Rubio y Freeland. Ya lo demostró Archibald, también se tiene fe de que Carlos Jiménez lo hace, y muy bien.

El efecto Freeland, que anotó varios puntos gratis gracias a su rapidez para llegar al aro rival antes que su par, amenazó con dar por acabada la competitividad a finales del primer cuarto (26-7), pero algún arrebato de los jugadores del Dynamo comprimió el duelo. En el equipo ruso jugaban el año pasado figurones como Bostjan Nachbar, que ganaba tres millones de euros al año. La crisis ha azotado y el nivel se ha resentido. Hay tres internacionales rusos, es cierto (Domani, Monya y Bykov), pero en su gira antes de llegar a Málaga ya habían dado muestras de flaqueza cayendo ante Xacobeo y Bilbao con todas las letras.

El Dynamo, no obstante, redujo a seis puntos la renta cajista (39-33) y abrió de nuevo el duelo. La espoleta quizá para que Freeland abriera otra vez el tarro, hasta alcanzar 24 puntos al descanso. Su estadística alcanzaba en esos momentos cifras siderales. Sólo un fallo en el tiro (10/11 en tiros de dos y 4/4 en libres), más dos rebotes y dos recuperaciones para un total de 29 de valoración. Una burrada en 13 minutos de juego.

La segunda parte transcurrió ya en unos límites más lógicos. El Unicaja estabilizó la diferencia por encima de los 10 puntos y Freeland dio un paso a la derecha para que otros tomaran el protagonismo. Printezis siguió produciendo y Guillem Rubio también ofreció buenas sensaciones. Mejor pinta del juego interior, aún sin Archibald, que de los exteriores. Dean suelta alguna ráfaga interesante, pero le falta continuidad. A su favor, muere en cada defensa. Cook y Jeter deben encontrar la química para dirigir al resto y Blanco parece aún algo tímido. A Sinanovic le supera el ritmo, pero atrás impone con su presencia. Dejó un mate a una mano llegando de trailer.

Se vio, en general, la continuación de la idea de Aíto, de defensas agresivas y presionantes con continuos 2x1 y cambios de hombre para no dejar resuello al rival. A veces existen los lógicos desajustes que propician canastas fáciles. Y en ataque, correr y correr, ya se sabía. No hubo más historia en la segunda parte, que sirvió de rodaje puro y duro. La ACB comienza el domingo. Y con el Joel Freeland de ayer se ve con un cariz diferente. Al menos, es la ilusión de todos los que lo vieron ayer su recital.

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