Matan a dos hermanos de un tiro en la cabeza tras el reparto de una herencia

  • Otro hermano de las víctimas fue arrestado como supuesto instigador · La Guardia Civil detiene a un vecino de la localidad por su supuesta participación en los hechos · Los tres parientes eran solteros

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Dos cadáveres en el olivar. Francisco y Juan Cabello Podadera, dos hermanos que hacían vida y trabajaban en Villanueva del Trabuco, aunque eran vecinos de Archidona, fueron asesinados el domingo de un disparo en la cabeza en una finca de su propiedad. La voz de alarma la dio el hermano pequeño, José Cabello, ya entrada la noche. Los dos aparecieron tirados debajo de los árboles con sendos disparos en la cabeza. Las heridas de cartucho de postas apuntan a que el asesino utilizó una escopeta de caza.

El misterio envuelve el brutal crimen -la juez encargada del caso ha decretado el secreto de sumario de las actuaciones-, aunque ayer por la tarde trascendió que la Guardia Civil había efectuado dos detenciones. El alcalde de la localidad, Antonio Vega, fue el que confirmó que hay de momento dos personas supuestamente relacionadas con la doble muerte. El regidor de Villanueva del Trabuco subrayó que, de los dos arrestados, uno es el hermano menor de los fallecidos, de 30 años, el que avisó del macabro hallazgo. El otro arresto es el de un vecino de la localidad, según afirmaciones del alcalde, quien se mostró "sorprendido" por todo lo que ha ocurrido en las últimas 48 horas.

Las primeras hipótesis que barajan los investigadores apuntan a una disputa tras el reparto de la herencia familiar, aunque todas las teorías siguen abiertas.

Los hechos ocurrieron al mediodía, cuando Juan y Francisco, de 44 y 50 años, respectivamente, almorzaban en el campo de olivos propiedad de Francisco, después de una atareada mañana de recogida de aceituna. No fue, sin embargo, hasta las 21.00 cuando José, el tercer hermano, se personó en el cuartel de la Guardia Civil y avisó de que sus hermanos yacían muertos debajo de un olivo y que "los habían ido a buscar después de que observara que no aparecían ya entrada la noche", según explicó a este diario un agente de la Policía Local.

En el lugar del suceso todavía podían observarse ayer por la mañana restos de comida y bebida desparramados por el suelo, la nevera portátil abierta y volcada, y el vehículo todoterreno en el que se habían desplazado los dos hermanos, aparcado junto a uno de los olivos de la plantación.

El alcalde, Antonio Vegas, describió el escenario del crimen como "espeluznante". "Los cuerpos mostraban abundantes y graves signos de violencia y un disparo en la cabeza. El crimen ha caído en el pueblo como un jarro de agua fría. Era una familia conocida, trabajadora y nunca se habían metido en problemas", explicó Vega ayer, aún impresionado por la crudeza de las imágenes de las que acababa de ser testigo apenas unas horas antes.

La Guardia Civil mantiene abiertas todas las posibilidades mientras los agentes de la Policía Judicial y Científica investigan los hechos y recogieron cualquier posible prueba en el lugar de los hechos. A este respecto, Antonio Vega se mostró esperanzado en una pronta resolución del crimen y manifestó que "la investigación va por buen camino y confiamos en que en un breve espacio de tiempo se esclarezcan los hechos".

Los agentes de Policía Judicial terminaron de recoger pruebas a las 15.00, momento en el que se procedió a quitar el cordón policial en la zona del crimen. El coche de los dos hermanos fallecidos, un Nissan 4x4 Intercooler verde, se quedó en el trágico lugar de los hechos a la espera de ser recogido en la tarde de ayer por la Policía. En su interior se observaban una chaqueta marrón muy gastada, un jersey verde o un tique del Mercadona de una reciente compra que, para estos dos hermanos, fue la última.

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