Málaga

"La mejor operación bikini es comer de forma equilibrada todo el año"

  • Plantea la necesidad de hospitales para pacientes crónicos ante el envejecimiento de la población

  • Defiende que las dietas no tienen por qué ser aburridas ni sinónimo de sacrificio

La enfermera, en la entrada del Hospital Clínico. La enfermera, en la entrada del Hospital Clínico.

La enfermera, en la entrada del Hospital Clínico. / FOTOGRAFÍAS: Javier albiñana

Rosalía Rioja Vázquez lleva 37 años trabajando de enfermera. Primero en Medicina Interna del Hospital Civil y luego en Endocrinología y Nutrición del Clínico. Así que conoce muy bien a esos abuelos que pasan mucho tiempo ingresados por patologías típicas del envejecimiento demográfico. Y por eso en su lista de infraestructuras necesarias para la provincia lo primero que apunta son los hospitales para pacientes crónicos.

-Su trabajo diario le ha llevado a especializarse en temas de nutrición. ¿Cuál es la mejor dieta?

Hacen falta más carriles bicis y aceras amplias para que se pueda pasear sin barreras arquitectónicas"

-La mejor dieta es la dieta equilibrada. Debe tener un tanto por ciento de proteínas, de hidratos y de grasas. Toda dieta, dentro del volumen calórico que deba tomar el paciente según su actividad física, tiene que tener esos nutrientes.

-¿La comida debe adaptarse a las patologías y a la actividad física de cada persona?

-A sus patologías, a su actividad física y a su forma de vida. Hablaríamos de dieta cuando hay una enfermedad que se relaciona directamente con los nutrientes... Ya sea diabetes, insuficiencia renal o problemas con las grasas. En ese caso hablaríamos de dieta, sino es comida.

-Las dietas sea por patología o peso ¿tienen que ser sinónimo de sacrificio?

-Debería no ser sacrificio porque si no llega un momento en el que el paciente se cansa y se desborda, que es lo que ocurre con muchas dietas. Tenemos un amplio abanico de nutrientes, de alimentos en nuestra dieta mediterránea que podemos variar mucho y no tiene por qué ser una dieta aburrida y monótona. Aunque tenga una patología, puede elegir dentro de muchos alimentos.

-¿Es erróneo hacer la dieta de la cebolla o de la manzana?

-Es totalmente erróneo porque se ciñe solamente a un nutriente y tenemos que comer todos los días de todo. El secreto está en utilizar más los alimentos naturales de la dieta mediterránea y no usar tanto los alimentos precocinados y bollería.

-En acorralar la bollería industrial mediante la legislación se ha avanzado, ¿no?

-Sí, pero todavía queda por regular y porque la gente cambie la mentalidad. Ahora se han bajado las grasas en algunos alimentos, pero corremos el riesgo de que la persona diga "bueno, como tiene menos grasas, me inflo".

-¿O sea que no pasa solo por la industria, sino también por nosotros mismos?

-Tenemos que adaptarnos. Antes todo el mundo sabía que la bollería no era saludable. Ahora alguien puede pensar que como le han bajado las grasas se puede comer dos. Entonces estamos en las mismas. La salud alimentaria es nuestra responsabilidad.

-Se acerca el verano y la operación bikini. ¿Qué hay que hacer?

-Hay a nuestro alcance muchísima fruta y verdura. Con que limitemos las grasas que no son buenas -las grasas hidrogenadas- y las grasas excesivas, podemos bajar peso.

-Nos acordamos de la dieta en la operación bikini. ¿Hay que acordarse más?

-Deberíamos tener una dieta regular durante todo el año. Ahora viene la operación bikini, pero también viene la operación cervecita... Que es cuando vas a la playa y te apetece una cerveza y otra. Hay que controlar. Porque el alcohol son calorías vacías, sólo aporta calorías. Yo no voy a prohibir a nadie que tome una cervecita o una copita, pero es conveniente moderarse.

-¿La mejor dieta de cara al verano entonces cuál es?

-Es tener una alimentación equilibrada todo el año. Ahora tenemos más variedad de fruta y de verdura... Se pueden hacer muchas ensaladas diferentes, tomar fruta por la mañana, a mediodía y por la noche. Hay mucha variedad y no tiene que ser siempre la misma. Hay amas de casa que dicen que les cuesta menos algo de bollería industrial que una fruta para los niños... Y es más económica la bollería industrial que la fruta. No debería ser así. También depende de qué fruta y dónde compremos la fruta.

-¿Comemos mal?

-No se puede generalizar. Lo que está claro es que la obesidad va en aumento por una combinación de no comer adecuadamente y de no hacer ejercicio. Los niños hoy se sientan a jugar y no se mueven físicamente. Y eso hay que cambiarlo desde la familia, desde la escuela... Desde todos los ámbitos. Los colegios tienen sitio para jugar y debería potenciarse su uso. Ya casi todas las urbanizaciones tienen piscina, pistas de pádel... Hay que cambiar el chip y usarlos. La educación también pasa por inculcar hábitos saludables, que son importantísimos.

-¿Aumentaría las horas, dentro del horario escolar, para ejercicio físico?

-No sé cómo tienen estructurado su horario, pero sí que dejaran que los niños pudieran utilizar las instalaciones fuera de las horas de clase. Eso sí es una buena idea.

-¿Existe intrusismo en el ámbito de la nutrición?

-Cuando te dicen que estés ocho días tomándose un jugo de no se qué... entonces ya sabes que esa persona no está actuando correctamente.

-Ahora hay muchas pastillas que no son de farmacia... ¿Qué riesgos se corre con esas cosas?

-Para que un fármaco salga al mercado, pasa por un montón de filtros y ensayos clínicos hasta que tiene su autorización. Viene con un prospecto que dice la cantidad que hay que tomar, los miligramos que contiene esa cápsula, cómo deben tomarla los niños o los ancianos. Cuando se compra una pastilla que no tiene esa información, pues a saber... Ya no sabes si tiene la cantidad que te dice o no, porque nadie lo ha garantizado; si no tiene nada, o tiene otra cosa, o no está experimentado en niños... Es una sorpresa... Yo de las pastillas que no han pasado por la farmaindustria, no me fío de ninguna y no se las recomiendo a nadie, por supuesto.

-Hay pacientes se desnutren en el hospital ¿Por qué?

-Por muchos motivos. El primero suele ser la patología. Además, en los hospitales sometemos a los pacientes a horas de ayuno por pruebas e intervenciones. Y tercero porque los pacientes comen menos que en su casa porque no están habituados a esas comidas, se les disminuye el apetito...

-En el Clínico hay una iniciativa para detectar a estos pacientes desnutridos y actuar...

-Es un programa informático que nos detecta los pacientes en riesgo de desnutrición para nosotros actuar. Salta una alarma cuando el paciente tiene los parámetros analíticos alterados. Nosotros acudimos, lo vemos, lo completamos con los parámetros antropométricos y tenemos un tratamiento para individualizar en cada caso lo que haya que hacer.

-¿Qué importancia tiene la alimentación en la salud y en la enfermedad?

-Hay que nutrirse bien y comer lo que el organismo necesita; porque es lo que mantiene la estructura de nuestro organismo. Para mantener nuestros órganos, nuestros músculos, nuestros huesos... Todo eso se mantiene a base de nutrientes que incorporamos a diario. Nos alimentamos y el organismo se nutre, coge los nutrientes de esos alimentos. Según lo que metamos al cuerpo, así se nutre el organismo.

-¿La obesidad y el sobrepeso son una epidemia?

-Hay mucho datos. Estamos en una vorágine de datos. Lo cierto es que se está disparando sobre todo en niños. No sé si puede ser epidemia o no, pero cada vez hay más niños obesos. Antes no se engordaba hasta que uno se casaba. Entonces cuando la gente se casaba se decía, "ahora a engordar". Ahora hay niños obesos desde pequeños. Es importante que coman bien, que no coman mucha bollería industrial, que se alimenten más de productos naturales y que hagan ejercicio regularmente. Hay que combinar las dos cosas; comida saludable y ejercicio.

-¿Cuál era la fórmula para saber cómo andamos de peso?

-Peso dividido por la talla al cuadrado. Si el resultado es menos de 20 hay desnutrición y más de 26, sobrepeso. Hoy con internet esa información es accesible.

-Pero internet en cuestiones de salud es un arma de doble filo...

-Deben consultarse las páginas web de las sociedades científicas de nutrición. Pero las mismas básculas de las farmacias ya lo indican. Y en los niños, su pediatra le puede informar perfectamente.

-Un grupo de enfermeras de la sanidad pública han hecho un recetario para pacientes con problemas para tragar, lo que se llama disfagia. Usted lo coordinó ¿Por qué tuvieron esta iniciativa?

-Es importante porque hay personas que no pueden comer la dieta entera. Hay que triturarle la comida y modificar su textura. Y prácticamente comen de dos o tres platos nada más. Con esta iniciativa intentamos que puedan comer de la misma comida que el resto de la familia con lo que beneficiamos al ama de casa, que no tiene que hacer dos comidas, y al paciente, para que puede comer más variado. Esto no es un hecho puntual. Suelen ser ancianos que ya de por vida van a necesitar la textura modificada. Así pueden comer lo mismo que el resto de la familia. Pueden ser pacientes de cuidados paliativos o con enfermedades neurológicas sobre todo... Ictus, alzheimer, esclerosis, por enfermedades de cabeza y cuello, oncológicas; a veces por la radioterapia...

-¿Cuántas recetas incluye?

-Veintitantas, pero queremos seguir ampliándolas. Lo hacemos por ayudar en casos que vemos muy de cerca todos los días por nuestro trabajo. Hoy cada vez se vive más y los enfermos cuando son crónicos están en casa con el resto de la familia.

-¿Le han agredido alguna vez?

-Pacientes desorientados me han dado un manotazo, pero una persona normal, no. Pero veo con frecuencia agresiones en Urgencias. Cuando hay mucho estrés, hay gente a la que se le va la cabeza y agrede porque exige algo a lo que el sistema no puede responderle. Pero existen cauces para manifestar la disconformidad, pueden reclamar. La agresión nunca es la vía.

-Vuelvo a las dietas. ¿Qué desaconseja?

-Con las restricciones hay que tener cuidado. Quitarse la bollería me parece bien. Pero ¿por qué voy a comer sin gluten si no soy celíaco? ¿Por qué no voy a tomar lactosa si no soy intolerante a la lactosa? Hoy se está restringiendo mucho sin saber si eres intolerante o no y si tienes una alergia o no.

-¿Hay más alergias e intolerancias o se diagnostican más?

-Creo que se diagnostican más. La ventaja ahora es que los productos dicen lo que tienen. Antes un celíaco siempre tenía que ir a la herboristería a comprar los productos caros, no podía ir al supermercado, porque a veces el gluten iba en los conservantes... No lo ponía la etiqueta, ahora esa información está en la etiqueta. En eso se ha avanzado y esos productos están en los supermercados, con la información de lo que tienen.

-¿Hace falta un nuevo Regional?

-Eso se lo dejo a los responsables de ello. No sé si hacen faltan más consultas, más hospitales, más camas o más profesionales. No lo sé. Pero si abrimos cosas y no hay personal, estamos en las mismas...

-¿A Málaga qué le falta?

-Infraestructuras para enfermos crónicos, hospitales o sitios para pacientes crónicos. Porque la población envejece y los hospitales están hechos para agudos y hay poca salida para los pacientes que se cronifican. Y zonas verdes y carriles bici. Se están fomentando, pero hay sitios a los que aún no llegan los carriles bici y tendrían que potenciarse. Hacen falta buenas aceras para que los mayores puedan pasear. Y quitar barreras arquitectónicas porque hay muchas personas con carritos y andadores. Por lo demás, yo a Málaga la veo bastante completa. Yo soy del centro de Málaga. Menos mal que ya hicieron la transformación del centro porque estaba que se hundía... El centro es muy bonito y lo están recuperando. Pero todavía quedan cosas por hacer.

-¿Y con Airbnb no hay riesgo de masificación?

-A mí me parece bien que al centro lo vean también los turistas. Al fin y al cabo, vivimos del turismo.

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