El pasado industrial de La Malagueta

  • La ubicación de la primera fábrica de electricidad en la zona permitió que a finales del siglo XIX las calles del centro de la ciudad se iluminaran por primera vez · Sólo se conserva la chimenea

El barrio de La Malagueta surgió en el triángulo delimitado por el muelle viejo del puerto, el antiguo camino de Vélez y la playa de la Caleta. Toda esta zona se verá condicionada por las continuas obras de ampliación del Puerto. El centro neurálgico de aquel incipiente barrio era la plaza de Torrijos y que se convirtió en la nueva zona de expansión de la Málaga de finales del siglo XIX. El símbolo que identificaba a la zona de la época era la chimenea construida en Alemania y traída a Málaga para cubrir las necesidades industriales y, sobre todo, eléctricas que tenía la ciudad. El montaje fue realizado en 1897 por la empresa Fiat Lux, que posteriormente se convertiría en The Málaga Electricity Company, bajo la supervisión del renombrado arquitecto Guerrero Strachan, según la historiadora Carmen Iñiguez.

De estilo neomudéjar y declarada en la actualidad Bien de Interés Cultural (BIC), la chimenea funcionaba a vapor y con carbón que era traído desde Gran Bretaña, con el único destino de producir la electricidad que por primera vez alumbrarían las calles de la ciudad de Málaga. De allí partían diferentes líneas de electricidad que llegaban hasta La Caleta, la Coracha y la Alcazabilla, por un lado, y hacia el Parque, la Alameda y el puente de Tetuán. Tras la I Guerra Mundial, y debido a la creciente demanda de carbón, fue adquirida por otra compañía y pasó a denominarse Sociedad Eléctrica de Málaga y de El Chorro. Pero si hay un edificio significativo en la zona de La Malagueta es la plaza de toros que lleva el mismo nombre. Fue construida en 1874 y es obra de los arquitectos Joaquín de Rucoba, autor también del mercado de las Atarazanas, y Octavio de Toledo siguiendo el modelo de la Puerta de Alcalá de Madrid. Como curiosidad, según el arqueólogo Javier Noriega, los primeros toros que participaron en una corrida en el coso malagueño fueron de la ganadería Murobe y el primero de todos se llamaba Salamanquino.

Tras el retroceso del mar y los terrenos ganados por la obra del puerto, también se levantó en la zona el que hoy en día sigue siendo conocido como el Hospital Noble. Construido entre los años 1866 y 1870 por los herederos del médico inglés Joseph Noble, su función era la de atender a los malagueños y extranjeros que arribaban al puerto en una época de enormes deficiencias sanitarias y de higiene. De ahí, explicó Noriega, la cercanía al mismo y el importante papel que tuvo el hospital y su enfermería en el conocidísimo episodio del naufragio de la Gneissenau a principios del siglo XX. Su estilo era neogótico y estructura sencilla en torno a una nave central, de ladrillo visto y arcos ojivales en su exterior lega un leve recuerdo a las brisas anglosajonas de la que era oriundo el medico británico al que debe su origen.

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