La policía siria vuelve a disparar contra manifestantes y mata al menos a 50 personas

  • Miles de sirios han salido a la calle durante el 'Gran Viernes' en la jornada más sangrienta desde que comenzaron las protestas.

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Más de 50 personas han muerto en Siria en la jornada de protestas políticas más sangrienta que vive el país desde que comenzaron las manifestaciones contra el régimen de Bachar al Asad.

El activista de derechos humanos Haizam Maleh, una de las figuras de la oposición más respetadas del país, dijo telefónicamente que había recibido informaciones de que en distintos puntos del país habían perecido más de 50 personas.

Las cadenas árabes de televisión Al Yazira y Arabiya, por su parte, citando cifras reunidas por grupos de activistas, aseguraron que los muertos se elevaban a 68, un saldo de víctimas que no estaba cerrado a primeras horas de esta noche.

"Las manifestaciones se han extendido a la mayoría de las ciudades y las aldeas de Siria", dijo telefónicamente a Maleh, una de los activistas de derechos humanos más importantes del país y quien pasó nueve años de su vida en las cárceles sirias.

En Siria estaba convocado el Gran Viernes, un calificativo con connotaciones religiosas y políticas, porque así se llama al Viernes Santo en comunidades cristianas de Oriente Medio y porque la oposición quería que la de fuera la protesta más numerosa.

Ya por la mañana, la capital, Damasco, y otras ciudades del país estaban custodiadas por un impresionante dispositivo de seguridad a cargo de la policía y del Ejército que no se veía en mucho tiempo en este país.

Los accesos a Damasco estaban cerrados y el transporte a varias áreas de la capital quedó prohibido, según vecinos y fuentes de la oposición.

Una situación parecida se vivía en la ciudad central de Homs y en la sureña de Deraa, localidades en las que se registró el mayor número de víctimas por las protestas de las últimas semanas.

Las manifestaciones comenzaron después de las oraciones del mediodía, la celebración religiosa semanal más importante para los musulmanes.

Imágenes reproducidas por las cadenas árabes de televisión, algunas de ellas difundidas por internet por activistas de la oposición, mostraban multitudes que desfilaban pacíficamente por distintas ciudades del país, a pesar del fuerte dispositivo de seguridad.

Según Maleh, las víctimas perecieron por los disparos de las fuerzas de seguridad y de "grupos de matones" que atacaron a los manifestantes, una forma de represión que ha sido frecuente durante las protestas políticas de este país.

Entre las áreas donde se han producido disturbios se encuentran las localidades de la periferia capitalina de Douma, Harasta, Tel y Maadamía, así como en las ciudades de Deraa, Izraa, Hama, Homs y Hauran.

Vecinos de distintas localidades sirias y fuentes médicas consultadas por cadenas árabes se quejaron de que la represión se extendió a algunos centros sanitarios, que fueron rodeados por efectivos de seguridad para que no pudieran llegar allí los heridos.

"Las manifestaciones siguen aumentando y el régimen es incapaz de hallar una solución, por lo que debe irse", agregó Maleh.

Las protestas estallaron un día después de que el presidente Bachar al Asad firmara un decreto para poner fin al estado de emergencia, vigente desde 1963, y otro para abolir el temido Tribunal de Seguridad del Estado.

La derogación de la Ley de Emergencia era una de las principales exigencias de los grupos de oposición, que también reclaman reformas políticas en el régimen y la liberación de los detenidos.

Según el historiador y experto en Oriente Medio Robert Fisk, Al Asad atraviesa "un montón de problemas" por decidirse ahora en favor de reformas políticas que tenía que haber emprendido en el año 2000, cuando asumió el poder tras la muerte de su padre, Hafez al Asad.

"Una vez que comienzas a hacer concesiones, la gente en las calles quiere más, y ahora reclaman la última demanda, el final del dictador", agregó Fisk en declaraciones a Al Yazira.

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