Una generación con músculo

  • Albert Solé retrata a Miguel Núñez y toda su quinta en ‘Al final de la escapada’, última película que se proyecta hoy en la sección oficial de documentales

Miguel Núñez es uno de esos héroes sin reconocer. Uno de esos personajes imprescindibles en la historia que se quedó sin titulares. Que pertenece a una generación de gran músculo emocional y vital. Que sufrió torturas, fue encarcelado; pero que siempre quiso salir adelante, luchar por lo que creía, por la dignidad. Y también una de las personas que más fascinó al director Albert Solé durante su infancia. Ambos se reencontraron durante el rodaje del documental Bucarest, la memoria perdida y una de las sorpresas para Solé fue que Núñez sabía que había llegado su hora, quería luchar su último combate y lo quería hacer con la misma dignidad que había marcado toda su vida. Juntos, se plantearon una última aventura: rodar los últimos días de vida de Núñez.

“Fue un proceso muy complejo. Es una decisión que no sólo tiene que ver con la parte artística, sino que es aún más difícil desde el punto de vista ético. Pero él se tomó esto con entusiasmo, con ilusión. Al final de la escapada es una película sobre la muerte, pero resulta extremadamente vitalista, porque uno termina la película con ganas de más, con una sensación de paz que da ver a este personaje vivir y morir con dignidad, con una decisión coherente con sus principios”, explica Solé. Así, poco a poco, fueron grabando diferente secuencias con Núñez, hasta que un día falleció. Entonces, el proyecto tomó otro cariz y el director reconstruyó la vida de Núñez a través de testimonios de los que han sido importantes en su vida. Pasqual Maragall, Ernesto Cardenal, Evo Morales...

El documental se convierte así en un retrato de toda una generación, de esa que está desapareciendo ahora, la que ha vivido al guerra civil. “Gente de acero, que ha vivido cosas inimaginables, que sabido tener la musculatura de la época que le ha tocado vivir, con un sentido del compromiso increíble”, subraya Solé, que destaca que a suya es ya una generación “con una musculatura muy flácida”. Esta gente se la jugaba hasta el cuello. Y yo tengo la sensación de que si me pasara eso, a las primeras hostias yo ya no tendría capacidad e aguantar”, dice. Esa es también una de las razones de elaborar este documental: “Me interesaba entender sus motivaciones, sus motores, saber cómo eran sus mentes”, afirma Solé.

Al final de la escapada se proyecta esta noche a partir de las 22:00 en el Teatro Echegaray y servirá de cierre a la sección oficial de documentales.

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