la esquina

José Aguilar

Enchufismo, hoy como ayer

SE repite la historia. El descubrimiento de que numerosos empleos en los distritos municipales de Sevilla han sido copados por familiares de concejales y dirigentes de Nuevas Generaciones -sector juvenil del PP, el partido que controla el Ayuntamiento- ha refrendado una idea que mantengo desde hace tiempo: en situaciones semejantes, los partidos se comportan de la misma manera.

Rebobinemos. Durante los años en que la coalición PSOE-IU gobernó el Ayuntamiento sevillano fueron notorios los casos de enchufismo en la Administración local de allegados por vía familiar, política o amical a las organizaciones de ambos partidos. Fue una de las denuncias más reiteradas de la oposición que entonces lideraba Juan Ignacio Zoido (PP). Actualicemos. Ahora es Zoido quien manda, con una mayoría absolutísima, y su partido el que practica lo mismo que denunciaba. Clientelismo se llama esto en toda tierra de garbanzos políticos.

Lo curioso es que tanto ayer como hoy las contrataciones no las hacen los gobiernos municipales, sino las empresas concesionarias de estos servicios que se prestan en los distritos, que son hoy las mismas que eran ayer. Lo cual lleva a pensar que estas empresas reciben consignas de los concejales sobre a quién tienen que contratar o, en todo caso, se orientan sobre los vientos que soplan y tratan de agradar a los políticos que les aseguran la prosperidad seleccionando a personas de su entorno. Como si hicieran un casting a medida: donde antes escogían a socialistas e izquierdistas ahora eligen populares. Conviene tener contentos a los que pagan (con el dinero del contribuyente). Para que todo sea un calco de la etapa anterior se da la circunstancia de que el mejor colocador del Ayuntamiento del PP ha sido el presidente provincial de Nuevas Generaciones, lo que recuerda cómo las Juventudes Comunistas acapararon cargos municipales o paramunicipales en todos los ámbitos que controlaba su partido matriz (IU). Los cachorros del signo que sea aprenden pronto.

La similitud alcanza, naturalmente, a las reacciones ante la noticia. El PSOE en la oposición se lanza a degüello contra el gobernante Zoido con espectacular olvido de lo que hacía, con sus socios de IU, cuando gobernaba (doce años; total, un rato). El PP que disfruta en estos once meses de las poltronas y sus privilegios resta toda importancia a los casos de clientelismo, que atribuye en exclusiva a las empresas contratantes, sin resto alguno de la indignación con la que zahería a la coalición social-comunista por lo mismo.

Algo sí es nuevo, sin embargo. Varios de los contratados han sido forzados a dimitir por motivos de estética. O sea: no es que consideren que obraron mal, sino que lo dejan porque han sido descubiertos.

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