Un conflicto cerrado hasta el siguiente

EL Gobierno español ha dado por cerrado el conflicto creado por Marruecos en la frontera de Melilla, que se sellará ahora mediante tres reuniones: la de Pérez Rubalcaba con su homólogo marroquí de Interior el próximo lunes, la de Moratinos con el canciller del país vecino en septiembre y la del Rey con Mohamed VI en un lugar y fecha aún sin detallar. Además, el embajador parece que vuelve, aunque, en realidad, nunca estuvo, a pesar de que se le dio el plácet hace varios meses. Tres encuentros de este tipo no se celebran para cerrar unos incidentes, que es el calificativo con el que Miguel Ángel Moratinos ha definido lo ocurrido este verano en Melilla. Ha sido algo más, y finaliza sin que, realmente, hayamos sabido qué causó el boicot: si un supuesto enfado del rey de Marruecos por la presencia militar española en las aguas que bañan el Rif durante sus vacaciones o si se ha tratado de una presión sobre España para que apoye el plan de autonomía del Sahara ahora que Naciones Unidas ha vuelto a atascarse en este conflicto. Pero algunas cosas han quedado claras: Marruecos es un país vecino con el que hay que mantener un diálogo permanente, pero las relaciones se tejen y destejen como el manto de Penélope. El próximo conflicto siempre está a la vuelta de la esquina. Por eso, el Gobierno debe optar por profundizar en las estructuras diplomáticas entre ambos países, pero, a la vez, debe marcar unas líneas rojas que nunca se van a atravesar. En este sentido, debería de ser más claro. El sigilo con el que el Gobierno español ha llevado las negociaciones en las últimas semanas ha podido molestar a quienes solicitaban mayor firmeza, pero se han revelado como mucho más eficaces. Segundo: el mismo interés que el Ejecutivo otorga a las relaciones con Marruecos debe dárselo a su comunicación con el líder del PP en materia de asuntos internacionales. Sin entrar ahora en profundizar en las responsabilidades de este enfrentamiento, qué duda cabe de que quienes han atizado desde Marruecos el fuego con España han visto cómo sus fogatitas se han convertido en un incendio de verano gracias a los desencuentros entre el PSOE y el PP.

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