Unicaja

Plaza: "Ya puedo morir metafóricamente en paz"

  • Entre el chascarrillo y la lágrima, el técnico cajista celebra un título "que es consecuencia de nuestra manera de entender el baloncesto". Tras celebrar, "el reto ahora es ponernos las pilas"

Plaza: "No hemos dejado de creer" Plaza: "No hemos dejado de creer"

Plaza: "No hemos dejado de creer" / Manuel Bruque (Efe)

Con la corbata dislocada, una sonrisa imborrable y su barba impoluta apareció Joan Plaza por la sala de prensa de La Fonteta para poner el punto de cordura a toda la locura. Con el discurso medido, como siempre, pero para celebrar y recordar etapas. Para rememorar que aún le quedaba algo grande por hacer en el Unicaja. Y parafrasear sus palabras de sólo cinco días atrás y afirmarlo alto y claro: "Ya me puedo morir en paz". "Metafóricamente, espero que no me dé un ictus", añadía con la guasa que el título y la correspondiente descarga de tensión le permitían.

"Yo llegué a Málaga desde Lituania para hacer un cambio. Se habían vivido cosas muy bonitas, pero no un título de esta envergadura. Hemos superado tres factores en cancha en contra. Es evidente que salir de la Euroliga y volver a la Euroliga por méritos propios no con trabajos de despacho, sino siendo los que somos, tiene un mérito brutal", reconocía el preparador cajista sobre la enorme dificultad que ha atravesado el Unicaja durante las últimas fechas para llegar hasta aquí. Un "premio" que, comentaba Plaza, "nuestra línea de trabajo merecía".

También era una revancha propia, otra cuestión de esa "justicia poética" que destacaba tras ganar en el Carpena el técnico catalán: "En Sevilla tuvimos una final de Eurocup y nos quedamos a las puertas y vi a mucha gente llorar. Y aquí en Málaga ya era hora de hacer algo grande, teníamos una gran batalla". Y reconocía Plaza el pasito a pasito del equipo para hacerse grande: "Delante teníamos una montaña y nosotros lo que hicimos es ir sacando piedra a piedra de la montañas, y hemos sido capaces de cruzar el valle. Estoy contento porque hemos tenido momentos complicados, ha habido gente que ha podido dudar, pero nosotros nos hemos centrado mucho en el equipo, en el staff, hemos hecho una gran piña. Me enorgullezco de que esta forma de entender el baloncesto sirva, no sólo por Alberto [junto al que se encontraba en la mesa en calidad de MVP de la final] o por gente que se nos ha ido a la NBA o a otros grandes equipos, sino porque es compatible con ganar títulos".

En esa montaña hubo un pedrusco importante que superar como la expulsión de Alen Omic tras interceder en un feo rifirrafe entre Nedovic y Rafa Martínez. Curiosamente el Unicaja, a raíz de ahí, en lugar de venirse abajo se envalentonó. ¿Pudo ser un punto de inflexión? "Nunca lo sabes, es posible", reconocía Plaza: "Lo hablamos en el tiempo muerto, que teníamos que acercarnos por nosotros como por los que no estaban, por Musli y por Omic, porque nuestros dos cinco estaban fuera y teníamos que hacer jugar a Viny que ha hecho un gran trabajo o con los que teníamos. Y todos han dado un paso adelante. A veces lo das y te quedas en puertas. Hoy [por ayer] hemos tenido fortuna y ese esfuerzo ha sido correspondido".

Difícil pensar en algo más que celebrar en momentos históricos como este. Pero hay mucho más por delante y reconoce Plaza que "un equipo como el Unicaja, como Valencia, algunos de Euroliga y muchos más, deben centrarse en todas las competiciones": "Ahora habrá que tocar el suelo porque el sábado tenemos un partido en Galicia, pero hay que disfrutarlo. Nos hubiera gustado hacerlo mejor en la Copa del Rey en Vitoria contra el Barcelona, pero esto hay que disfrutarlo al menos 24 horas y luego jugar nueve partidos de liga, hacer un buen play off y, aunque tengamos factor cancha en contra allí, eso no ha de suponer un muro que salvar visto lo visto. Ahora el reto después de celebrarlo bien aquí y en Málaga es ponernos bien las pilas y recuperar lesionados. Sería una falta de ética amilanarse ahora".

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