Un bloque compensado

  • A la espera de lo que pueda ocurrir con Ochoa o alguna salida inesperada, la plantilla blanquiazul gana en centímetros y experiencia con respecto al año pasado

A sólo 24 días del inicio de la temporada, el Málaga tiene el boceto de su plantilla prácticamente terminado. Si bien los movimientos del mercado pueden obligarle a acometer algún que otro fichaje para paliar las posibles salidas que se den antes del 31 de agosto, el armazón principal del equipo de Javi Gracia parece que ya está construido.

El que  más papeletas tiene para salir aún no ha entrenado junto a sus compañeros durante la pretemporada, pues Ochoa se jugaba anoche la final de la Copa Oro y ahora dispondrá de algunos días de vacaciones en los que podría concretar su salida del club. A expensas de que eso ocurra y libere espacio salarial para buscar otro delantero y un sustituto para la portería, lo que hay es lo que tendría Gracia a su disposición para afrontar la primera jornada liguera ante el Sevilla.

Su segundo proyecto en La Rosaleda arranca algo renovado, aunque con cierta satisfacción por parte del técnico. En la rueda de prensa previa al partido de anoche ante el Deportivo Cali valoró las salidas y las incorporaciones y se mostró más que satisfecho. En ese sentido, ha visto cómo el plantel perdía algo de juventud tras las ventas de Samu, Juanmi y Castillejo, pero ganaba en experiencia con los fichajes de Charles o Espinho. De hecho, la media de edad del conjunto blanquiazul, que la temporada pasada era la más baja de la liga española, ha subido hasta los 26,9.

La madurez de los que siguen y de algunos de los nuevos, se complemente con la candidez de los Juanpi, Horta, Darder o Tighadouini, que apenas superan los 20 años.

Otro de los aspectos en los que parece haber mejorado el Málaga en esta nueva temporada es el tema de la altura. Con el intercambio de piezas y, sobre todo, con la llegada de Albentosa, el conjunto blanquiazul ha mejorado en algunos centímetros su plantilla, una buena forma de intentar paliar los problemas que sufrió el equipo en las acciones de estrategia durante la pasada campaña. El simple hecho de esta subida (1,80 de media) no es argumento suficiente para creer que se mejorará en esa parcela, pero sí puede ser importante a la hora de trabajar dichas carencias.

La línea atacante ha sido, de largo, la posición que más se ha visto reforzada este verano. Con la marcha de los tres mediapuntas titulares, la dirección deportiva tuvo que encontrar recambios que aportarán las cualidades con las que Gracia desea contar en ataque. La velocidad y la movilidad de los jugadores ofensivos fueron buena parte del éxito blanquiazul de la temporada pasada. Algo que se ha intentado recuperar con Tighadouini y Juan Carlos, e incluso con un Horta del que se espera un importante paso al frente este año. Se ha ganado en último pase con Espinho y con un Juanpi que deberá gozar de más oportunidades en el año de su confirmación. En cuanto a los arietes, es el lugar donde el cambio parece haber sido más notable. Duje Cop y Charles aportan esa faceta de cazagoles que por diversos motivos no se llegó a tener con Santa Cruz (se marchó en invierno) ni con Javi Guerra (las lesiones no le dejaron despuntar hasta las últimas jornadas).

Todo con el extra de tener a Amrabat en propiedad. La confianza mostrada en su traspaso y los galones que ha recibido deberían espolear al internacional marroquí para desarrollar su mejor versión en La Rosaleda, de la que ya ha dejado suficientes detalles como para convencer a club y afición de su importancia.

Sin apenas cambios en la medular, sólo Albentosa ha reforzar el primer tramo de la columna vertebral del equipo. Las constantes lesiones de Flavio, las dudas sobre Chen y la marcha de Sergio Sánchez dejaban a Weligton y Angeleri como únicos aspirantes al eje de la zaga, con el permiso siempre de Miguel Torres, la polivalencia personificada en defensa.

Con todos estos ingredientes, Javi Gracia afronta el año más difícil para cualquier entrenador, el de la confirmación. El técnico navarro dejó una impronta difícil de igualar la temporada pasada. A simple vista, goza de un plantel competitivo, con gente experimentada y conocedora del fútbol español en su mayoría. No habrá tantos malagueños, pero sí mimbres para volver a ilusionar.

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