La esquina

Himen de pega

DIVERSOS imanes egipcios y paquistaníes han montado en cólera al conocerse que una empresa china está comercializando un himen artificial para que las mujeres musulmanas que hayan perdido la virginidad antes de casarse lo disimulen y den el pego ante sus esposos. Lo malo de los imanes (¿mejor imames?) es que cuando montan en cólera no se limitan a indignarse, sino que su ira deriva en fatuas (decretos) que suelen traer consecuencias molestas a sus destinatarios: azotes, cárcel o exilio, como mínimo.

Hasta ahora las mujeres forzadas por la tradición religiosa a ir vírgenes al matrimonio y que habían tenido algún descuido echaban mano de la himenoplastia, es decir, la reconstrucción quirúrgica de la dichosa membrana para llegar indemnes a su noche de bodas. Mejor dicho, engañar al marido con una indemnidad artificiosa e impostora. La operación cuesta entre 300 y 500 euros en algunos consultorios de Oriente Próximo y 2.000 en Europa. Desde que apareció la compañía china Gigimo con su oferta de himen de pacotilla, los cirujanos plásticos que realizan estas intervenciones están de enhoramala.

El invento es japonés. Introducido en la vagina veinte minutos antes de la relación que se espera primeriza e inauguradora, la penetración del esposo va acompañada del derrame de un líquido similar a la sangre en la cantidad precisa para simular que el himen ha sido roto. Membrana y líquido no son tóxicos ni tienen efectos secundarios. "Añada algunos gemidos y gruñidos y usted no será descubierta", asegura la propaganda a fin de ganarse la confianza de las mujeres en apuros.

En apuros por una de las supercherías más siniestras de la desigualdad hombre-mujer. Teniendo en cuenta que el primer matrimonio de Mahoma lo contrajo con una viuda, a la que hay que suponer desvirgada, ¿de dónde habrán sacado los clérigos de la fe mahometana que los creyentes del siglo XXI han de exhibir tras la noche de bodas la sábana manchada de rojo indicativa de que se casan con una virgen? Como tantas otras cosas, esto del himen intacto tiene mucho menos que ver con la religión que con el machismo rampante en muchas sociedades. Nadie persigue ni malmira, por ejemplo, a los hombres que hicieron perder la virginidad a las mujeres musulmanas perseguidas o malmiradas por perderla. Digo yo que lo harían entre los dos...

Por otra parte, ¡qué bobada creer que la virginidad de la mujer reside en una lámina blanda de piel! Hay unas cuantas decenas de formas de que la mujer deje de ser moralmente virgen sin tocar siquiera el himen. La virginidad de membrana es una superstición ideada por un mundo de machos para mantener su dominio.

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