al punto

Juan Ojeda

Neutralidad tóxica

DESDE que Griñán definió su postura, y, en pura teoría, la del socialismo andaluz, como de neutralidad activa ante el proceso electoral interno para la Secretaría General del PSOE, uno viene intentando entender lo que significa eso de neutralidad activa. Porque, vamos a ver, lo de neutralidad se entiende, o sea, que ni por uno ni por otro. Pero si le añadimos lo de activa, empezamos a confundirnos, porque activar significa poner en marcha, ir hacia algún sitio, sacar de la quietud, promover, agitar o encender. Todo eso y más, es decir, lo contrario de la neutralidad.

Seguramente pensaba Griñán que, el ocultar sus intenciones o preferencias -lo cual es perfectamente entendible- era una estrategia inteligente que le permitiría llegar hasta el congreso de Sevilla sin decantarse personalmente por Rubalcaba o por Chacón para la Secretaría General del PSOE, lo que, dada la importancia numérica que supone el voto de la delegación andaluza, le situaba en una situación de privilegio a la hora de negociar el futuro, y que además podría ayudarlo de cara a las próximas elecciones. Pero da la impresión de que Griñán no conoce bien a los cuadros y bases de su propio partido, poco dispuestos a aceptar esa ambigüedad calculada de una cúpula dirigente que ha sufrido un tremendo deterioro por los resultados de las últimas convocatorias electorales, y en la que tampoco confían mucho para hacer frente a las próximas elecciones.

Esa jugada, teóricamente hábil desde un punto de vista de estrategia cautelosa, se le está volviendo en contra, porque ya son muchos los cargos de primer y segundo nivel que están demostrando claramente su apoyo hacia alguno de los dos candidatos, con lo cual están rompiendo esa especie de silencio impuesto por la organización regional. Esto está produciendo que ya haya anuncios de más de una lista de delegados en varias provincias, además del enfrentamiento público que se ha hecho patente en Sevilla entre Susana Díaz, partidaria de Chacón, y José Antonio Viera, partidario de Rubalcaba. Y muchos sospechan que Griñán comulga con Susana, porque en el bando de Rubalcaba se alinean Chaves y Zarrías. Y en todas las provincias, lo hagan, o no, público, se está produciendo una lucha en el seno de las distintas agrupaciones para colocar delegados favorables a una u otra opción, sin tener en cuenta esa consigna de neutralidad activa que nadie ha llegado a entender.

Entre estos dime y diretes internos, queda poco tiempo para pensar en esa campaña electoral, que ya ha comenzado en la práctica, y en la que el Partido Popular les lleva una ventaja de muchos cuerpos.

Lo que era neutralidad activa se está convirtiendo en neutralidad tóxica.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios