la esquina

Primarias en Andalucía

ALFREDO Pérez Rubalcaba y Carme Chacón -que pronto será Carmen Chacón- trabajarán en las próximas semanas para que el PSOE no salga malparado en las elecciones municipales y autonómicas del 22-M... y para medir sus propias fuerzas ante la batalla que se abrirá al día siguiente. Los dos competirán en las primarias por la candidatura socialista en las generales de 2012.

Lo bueno de las primarias -bueno desde el punto de vista democrático- es que en ellas puede pasar cualquier cosa. Un recuento indiciario entre los barones del partido sugiere que Rubalcaba concita más apoyos que su adversaria (aparentemente limitada al respaldo de los líderes de Cataluña, Madrid y Castilla-La Mancha), pero ¿qué valor tiene este sondeo de andar por casa y basado mucho en las apariencias? Escaso. Sobre todo porque en las primarias votan los militantes uno a uno y directamente, sin delegaciones, obediencias, familias ni consignas.

Parece que la dirección del PSOE andaluz es consciente de esta situación. Por nada del mundo querría Griñán que la organización repita bajo su mando los fracasos que ha cosechado en las últimas grandes confrontaciones internas que se han desarrollado en el Partido Socialista. En las primarias entre Almunia y Borrell el PSOE de Chaves se decantó por Almunia y las bases lo desautorizaron. En el congreso que entronizó a Zapatero, los delegados andaluces llevaban un mandato cerrado a favor de Bono. También fracasaron. Griñán no acepta que su PSOE salga otra vez derrotado y pierda influencia en la conformación federal del partido. Sería tropezar tres veces en la misma piedra. Griñán no quiere ser Chaves. Tampoco en esto.

Por eso no habrá un pronunciamiento público de la Ejecutiva regional socialista en las primarias. Ni por Rubalcaba ni por Chacón. Ni por cualquier otro eventual aspirante. Es más, Griñán trabaja para que los dirigentes cuyas simpatías por uno u otra ya conoce no se decanten abiertamente. Su posición personal, según creo saber, coincide bastante con la de Zapatero: éste adora a la ministra de Defensa, que es en buena parte una creación suya y reúne condiciones que constituyen iconos ideológicos del zapaterismo (mujer, joven y catalana), pero considera que ahora es aún el momento de Rubalcaba, el peor candidato para Mariano Rajoy. De modo que el resultado de las primarias en Andalucía pertenece al terreno de lo arcano. Nadie se atreve a pronosticar.

Lo que ni Zapatero ni Griñán han sido capaces de prever, en el escenario ideal de futuro próximo que comparten, es que quien gane las primarias, Rubalcaba o Chacón, no tardará mucho en exigir, y lograr, que se haga un congreso extraordinario antes de las elecciones generales. El candidato querrá controlar también el partido.

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