Singladuras

alfredo Asensi

Una cena

LA imagen tiene una pólvora de dimensiones ambiguas, una pretensión de informalidad, una música de homenaje, la imagen dice poco o mucho según la imaginación o la maldad del receptor, la imagen desprende una fragancia novelesca de conspiración, intrigas y puñal, el Rey padre en una especie de ajenidad cansada y reveladora, dejándose llevar pero sin ganas de que le compliquen, Rajoy y González en charla que no interesa a los otros tres, Aznar como un villano de Marvel, Zapatero en lo suyo. Nadie aún ha metido mano en los aperitivos, parece.

La imagen, el momento, tiene una muy intencionada simpleza, una vocación de normalidad, cordialidad, buen rollo, el Rey esperando que se vaya el fotógrafo para catar el jamón, Rajoy y González a derecha e izquierda introduciendo temas, un posible resumen de la contemporaneidad española entre los GAL y el "Luis, sé fuerte" sobre el mantel blanco y aún sin migas de Casa Lucio. El mantel blanco, claro, cumple un papel de metáfora territorial. Seculares sangres de España, manchas de grasa y copa rota. González ha ido a tomar temperaturas, dirigir el debate y filtrarlo luego a la SER. Aznar observador y lagartuno, perpetrando, sonrisa ladina de castellano reconquistador, distante de todos en un escaño de silencio y superioridad. Todo atletismo y rencor, Aznar. Zapatero en su órbita risueña, con cara de haber pedido croquetas, con ganas de entrar en la tertulia si González le deja. Zapatero en una felicidad portátil, fácil y suya. La renovada sospecha, un tanto inquietante, de que Zapatero pertenece a un mundo que no es de este mundo.

A Rajoy se le acusa de poca iniciativa pero se ha inventado una cena histórica por el santo del Rey padre. Aprovechando además que don Felipe está en México, y antes de que empiece el Tour de Francia, Rajoy ha reservado mesa en Lucio para celebrar una magna cena con foto que es una reivindicación de la estructura política de la democracia de las últimas cuatro décadas frente a las incipientes fuerzas que la están haciendo temblar, o sea de la vieja casta frente a la nueva casta. Todos tenían motivos para ir y para no ir. Todos fueron. Tiene miga, de la otra, esta foto.

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