Editorial

Un tiempo para mejorar

EL acuerdo definitivo sobre la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del vino que se ha alcanzado en Bruselas por el Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea supone una notable suavización de la propuesta inicial de la comisaria Mariann Fischer. España ha conseguido salvar diversos escollos que planteaba esa propuesta, principalmente el final de las ayudas a la destilación (de las que se nutre un sector tan importante como el del brandy), que continuarán durante los próximos cuatro años. Este sector considera que se trata de un tiempo suficiente para adaptar la industria del brandy a los nuevos mercados, así como para buscar, a través de la investigación, las variedades que permitan hacer más rentable los procesos de producción. También se ha ganado tiempo en la liberalización de la plantación de viñedos, que no tendrá efectos reales al menos hasta 2015, 2018 o incluso más allá en las zonas bajo ámbito de las denominaciones de origen. Esto resulta un tanto contradictorio con el acuerdo sobre el arranque de viñas, que se fija en 175.000 hectáreas frente a las 400.000 de la propuesta. No ha tenido tanta suerte España en su deseo de acabar con la práctica de la chaptalización (adición de azúcar al vino), pues Alemania y sus aliados del norte europeo han hecho valer su peso, aunque ya no habrá más países que tengan ese derecho. Nuestro país, el que más dinero recibe de la UE en ayudas, dispone ahora de un abanico de destinos para las mismas que deberá administrar con criterio, bien para las ayudas por destilación (uso de boca), bien para ayudar a viticultores o para campañas de promoción. El acuerdo de Bruselas supone, por tanto, un respiro momentáneo después de haber conocido lo que la comisaria pretendía. Pero también un reto. Este periodo transitorio, que contenta a casi todos, permite cerrar una página y abrir otra, la de la necesaria mejora de un sector europeo que debe hacer frente a la dura competencia de vinos de otros continentes, como los australianos o los chilenos. Estamos no ante una oportunidad de ser más competitivos, sino ante una necesidad. La reforma pondrá a prueba dentro de unos años la supervivencia del sector.

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