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Victoria sobre el miedo (74-67)

  • El Unicaja liquida al Valencia tras perdonarle en varias ocasiones.

  • Triunfo capital para acercarse a la Copa del Rey, aunque con margen importante para la mejoría.

Nedovic lanza a canasta ante los rivales. Nedovic lanza a canasta ante los rivales.

Nedovic lanza a canasta ante los rivales. / fotos: javier albiñana

A veces es un parámetro mentiroso, no es dogma de fe. Pero seguramente sea significativo de lo que ocurrió ayer en el Carpena. 100 de valoración para el Unicaja 68 para el Valencia. El partido acabó 74-67, pero con el marcador inflado en los últimos segundos por una antideportiva de Rafa Martínez a Nedovic (recuerdos de la final de la Eurocup en Valencia, aunque esta vez no hubiera violencia). Justamente el veterano jugador catalán tuvo un triple para igualar el partido a falta de 17 segundos y dejar la última posesión al Unicaja. Había martilleado en el primer tiempo (cuatro triples al descanso) al equipo de Plaza, como hace con frecuencia desde que jugaba en Manresa. Si en la aquella recordada final Brooks le colocó un soberano tapón, esta vez Nedovic se despistó de manera incomprensible y Martínez tiró liberado. Erró y ahí acabó el partido, embolsado por el Unicaja.

El equipo malagueño venció a sus miedos. Jugó bien a tramos, con fluidez ofensiva en el primer tiempo. El partido se enmarañó más tarde. Al Valencia le faltaban piernas y al Unicaja le sobraban nervios. Lo decía Carlos Suárez al acabar el partido. "Han jugado con nuestra ansiedad y eso les ha tenido hasta el final en el partido", analizaba el capitán cajista, en una actuación mayúscula. Anotó sólo dos puntos, pero fue el más valorado del equipo porque fortificó el aro y repartió juego. Y porque supo darle al equipo lo que necesitaba en su momento. El Unicaja tenía ansiedad, cada partido de ACB hasta el corte copero va a ser una final y esa presión desgasta y consume. Físicamente estaba más fresco el Unicaja, pero mentalmente el Valencia estaba más liberado, como desde la previa había advertido el a menudo histriónico Txus Vidorreta. Comenzó cómodo con los triples de Martínez (20-21 al final del primer cuarto) y después se las apañó para irse al descanso por sólo un punto abajo (42-41) cuando habían existido variadas oportunidades para que el cuadro malagueño abriera más hueco.

El Unicaja encontró en McCallum a un buen ejecutor al inicio. Está mejorando el americano en el lanzamiento exterior. Si le siguen flotando puede mejorar sus números y hacer más letal su juego. Paradójicamente, desde media distancia lanza mejor con oposición que sin ella. Nedovic remoloneaba al inicio, no estaba cómodo en el partido. Pero el Unicaja encontraba alternativas para producir con cierta comodidad. Al descanso llevaba 42 puntos. Cuando coincidieron en pista Díaz, Díez y Suárez también se elevó el nivel defensivo. Pero el Valencia estaba ahí, no se despegaba ni con agua caliente. En su plaga de lesiones, seis bajas de consideración, Vidorreta ha tenito que ir más allá. Tuvo minutos el muy prometedor alero Josep Puerto. Colocó a Doornekamp de tres, hizo algunos ajustes y consiguió hacerle largo el partido a Joan Plaza y sus jugadores.

Nedovic salió con las musas más de cara tras pasar por el vestuario. Tiene el rango de jugador al que no le hace falta estar brillante para ser determinante. Cuatro chispazos fueron capitales para la suerte del partido. Corría el riesgo el Unicaja de acordarse de las oportunidades falladas para romper. Se escapó con tres triples (Nedovic, McCallum y Waczynski) para marcar la máxima renta del partido (57-47). Si en el primer tiempo había primado lo ofensivo, ahora eran las defensas quienes mandaban en el encuentro. O los errores ofensivos. El Valencia emitía síntomas de fatiga y su anotador más fiable, Erick Green, estaba fuera de combate (sólo seis puntos). Dubljevic también parecía estar fundido, pero salía Doornekamp con dos triples seguidos para igualar el marcador y cerrar un parcial de 0-10 (57-57).

En el último cuarto el partido se convirtió en una guerra de nervios. Punto a punto, el Unicaja empezaba a despegarse de nuevo. Shermadini, harto de pedir balones sin que se le viera, metió una canasta. También sumó un tiro libre de McCallum. Y un monumental triple de Nedovic desde 11 metros, pisando el círculo central, cuando acababa la posesión (68-61) ofrecía gasolina. Volvía a tener opciones de despegarse el Unicaja, pero las erraba. Y, en un dejá vu, volvía Valencia. Otra vez el equipo malagueño con malas decisiones en ataque, otra vez con dudas y sin cristalizar su superioridad. Atrás tenía un salvavidas, pero estaba romo y Van Rossom volvía a poner al equipo taronja a sólo un punto (68-67). Waczynski metió dos tiros libres capitales, Rafa Martínez falló el triple para empatar tras un error defensivo de Nedovic y el catalán le hizo una antideportiva al serbio, que sentenció desde la línea de personal. Waczynski remachó y el Carpena celebró una victoria realmente importante, de mucho valor clasificatorio y simbólico.

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