El protector de la belleza pétrea

  • Juan Manuel Sánchez La Chica es el primer arquitecto de la Catedral, cargo que no existía en Málaga

  • Considera fundamental darle una solución definitiva a las filtraciones de agua

La ha mirado tanto, desde fuera, desde dentro, desde sus alturas, desde sus rincones más ocultos, desde sus planos y documentos... que solo querría tener ojos para su belleza. Esa que hace de la Catedral de Málaga un edificio único, en el que conectan con cordialidad "magistral" la fortaleza renacentista y el palacio barroco, el que exhibe unas columnas absolutamente singulares, en el que su condición de inacabado no es más que una anécdota. Pero también ve sus achaques, los que ha causado el paso de casi 500 años sobre la piedra. Para Juan Manuel Sánchez La Chica no son pocos los agravios cometidos por inclemencias meteorológicas o terremotos. Pero lo principal que hay que atajar son las filtraciones de agua. En esta tarea y en la ardua labor diaria de mantener vivos y en buen estado los 7.000 metros cuadrados de templo reside ahora su responsabilidad. El Obispado lo ha convertido en el primer arquitecto de la Catedral, una figura que tienen todos estos bienes patrimoniales pero de la que Málaga adolecía.

Sánchez La Chica no es nuevo entre los muros de la principal iglesia de la ciudad. Lleva trabajando desde 2011 en el Plan Director de la Catedral, un documento que "tienen todas las catedrales y que curiosamente la nuestra tampoco lo tenía aunque el Plan Nacional de Catedrales solicita que todas dispongan de uno", explica Sánchez La Chica. "Se trata de un documento que es una especie de guía para todas las acciones que hay que tomar en la Catedral, acciones de mantenimiento, de restauración, de promoción y difusión, de intervención, de todo tipo de obras y adaptaciones", dice el arquitecto. El Obispado ya ha presentado dicho plan tanto a la Junta de Andalucía como al Ayuntamiento de Málaga y la siguiente fase consistirá en su exposición pública.

La cubierta a dos aguas proyectada por Ventura Rodríguez en el XVIII podría ser una solución

"Cuando llegó el obispo vio las necesidades de hacer un plan director porque lo demandaba la ley y fue diligente en este aspecto", considera Sánchez La Chica. "Se trata de un documento absolutamente necesario para ordenar las acciones que se realizarán sobre el edificio en una lógica y en un tiempo, para pedir subvenciones. Es un plan a muy largo plazo y que se va enriqueciendo con las investigaciones que se van realizando", agrega el que es también profesor de la Escuela de Arquitectura de Málaga. Y aparejado a esa nueva forma de trabajar va su nuevo cargo de arquitecto de la Catedral. "Un arquitecto en un edificio como este es necesario para las tareas de mantenimiento, de obras de restauración", relata Sánchez La Chica. "Es un edificio vivo, la gente se cree que se hizo en una época y que como está construido en piedra va a durar para siempre, pero vemos que no, que cuando hay humedades hay pérdida de volumen de la piedra, un deterioro y los edificios de este tipo se van restaurando, completando a lo largo del tiempo", agrega.

Y esa mirada experta por la que tendrá que pasar cualquier intervención será la suya. "Es un edificio muy complejo, se necesita tener una idea general para actuar sobre él y eso es muy importante, todo tiene que ir en una misma línea", añade el arquitecto, que considera su nueva tarea "una gran responsabilidad". "Es el templo principal de la Diócesis y el edificio más importante de la ciudad, construido con el esfuerzo de muchas generaciones, es la muestra y el símbolo de nuestra cultura", sostiene y en esa grandeza de ser "monumento" a la vez que "documento" en piedra de la historia reside la exigencia de la nueva labor del arquitecto.

Cuando la Catedral se observa desde fuera, como relata Sánchez La Chica, se observan las características que la hacen especial. Su construcción se inició en 1524 y nació como una fortaleza renacentista, con las gárgolas en forma de cañón, las cornisas inclinadas y las pilastras en esquina que sirven para que las balas de cañón reboten y no afecten a la estructura del edificio. "Era una arquitectura defensiva que se elevaba sobre la muralla de la ciudad, entre el Castillo de Gibralfaro y la Alcazaba y la punta de los Genoveses, en una Málaga casi recién reconquistada", narra el arquitecto.

La Catedral del XVI se cerró con un gran muro de piedra y unos vastos contrafuertes. Pero a mediados del XVIII el terremoto de Carratraca hizo que el muro se debilitara y, según relata Sánchez La Chica, "consideraron que o se continuaba o se caía". Fue entonces cuando sobre ella se construyó una arquitectura muy distinta, una arquitectura barroca que, aún siendo distinta y perteneciendo claramente a su época, se adapta perfectamente a la fase renacentista. "Es un palacio sobre una fortaleza, si vemos esta fábrica más ruda contrasta con la parte barroca, que es un palacio de torres, grandes balcones, abiertos, decorados con motivos muy alegres", subraya Sánchez La Chica. Y estima que "la característica principal de este templo está en esa magistral unión entre la fábrica renacentista y la barroca, más que en que le falte una torre o esté inacabada".

Este aspecto que le ha valido el mote de lamanquita, que tanto le desagrada al arquitecto porque considera que desprestigia su verdadera esencia y belleza, es el verdadero mal del monumento. "Este edificio tiene problemas de patologías por su estado inacabado, por culpa de no tener cubierta existen filtraciones importantes que deterioran el edificio", apunta. Y ese problema, en de las humedades, es la principal necesidad a la que se debe hacer frente. "Está claro que lo principal es evitar la entrada de agua. Las filtraciones producen una degradación de la piedra, pierde volumen, con el agua se disgrega y disminuye su capacidad incluso portante", señala el arquitecto. Y va más allá. "Si queremos que dure otros quinientos años más hay que arreglar las filtraciones, es una tarea compleja, porque todo lo que se hace en la Catedral es difícil, pero se puede poner solución", afirma.

Entre 2007 y 2009 se acometió una ambiciosa intervención diseñada por Jiménez Mata para intentar solucionar los problemas de la cubierta. Sin embargo, no resultó efectiva porque continua entrando el agua. "Ese proyecto era muy conservador desde un punto de vista visual, porque mantenía las bóvedas al aire, pero era muy arriesgado desde un punto de vista técnico", considera Sánchez La Chica. "Arriba existen grandes dilataciones, grandes cambios de temperatura y se ha agrietado", dice y cualquiera que pasee sobre las bóvedas observa las grandes rajas que quiebran el ladrillo. "Además, agrega el arquitecto, no cubre la totalidad de la cubierta, solo cubre las bóvedas. A través de los paramentos verticales que existen también en cubierta entra agua. Se hizo un gran esfuerzo, pero es una gran demostración de que hay que buscar una solución más definitiva porque esta fue fallida".

Ahí es donde se mira al pasado para poder resolver el presente. "Habría que hacer un estudio en profundidad, medir las patologías... Tampoco creo que convenga aventurarse en decir que esto tiene que ser de una manera o de otra pero es verdad que en el siglo XVIII Ventura Rodríguez propuso una cubierta a dos aguas", señala Sánchez La Chica que, como arquitecto, se muestra partidario de acabar los edificios. Además, cree que la cubierta inclinada no tendría demasiado impacto visual, más aún cuándo sería la fisonomía que debería de haber tenido la Catedral de Málaga si no se hubiese desviado el dinero para otros proyectos.

"Hay otras catedrales que sí tienen las bóvedas al aire, como la de Sevilla y Cádiz, pero las bóvedas están sobre la cubierta y no quedan encajonadas entre muros como las de aquí. Y ese es el gran problema de esta Catedral, que el agua se queda entre muros y tiene un largo recorrido hasta la salida. Y como en Málaga llueve mucho cuando llueve si caen 100 litros en una hora el agua tarda demasiado tiempo en evacuar y al final se producen las filtraciones", explica el experto. De ahí que estime que la mejor solución sería realizar lo que ya proyectaron hace más de dos siglos. "No creo que la seña de identidad de este edificio sea su estado inacabado, porque hay muchas catedrales a las que le falta una torre", indica. "Yo creo que su seña de identidad está en cómo siendo fiel a su tiempo fue capaz de conseguir la unidad del edificio en los dos estilos y en su columna interior, que es única en la historia de la arquitectura, una columna dividida en dos que tiene una altura del gótico pero de estilo renacentista. Ahí está el ADN de la Catedral y lo que la diferencia de todas", reitera Sánchez La Chica.

Mientras que se decide qué hacer con el templo "hay mucho trabajo de muchos tipos por hacer y como edificio vivo que es se tiene que adaptar a sus necesidades funcionales". Y eso será por lo que vele el primer arquitecto de la Catedral de Málaga.

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