Daniel Quintero abre en el Episcopal la mirada más amplia a su pintura

  • El artista malagueño expone por primera vez en su ciudad con una retrospectiva

¿Recuerdan el retrato de Pedro Almodóvar en el que el director aparece vestido de torero y sentado en un taburete, que sirvió como promoción para la película Matador? Su autor es Daniel Quintero, un malagueño nacido en 1949 cuya obra se encuentra repartida en colecciones y museos de España, Francia, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Finlandia y Japón, entre muchos otros países. Considerado uno de los retratistas fundamentales del arte español reciente, Quintero, que distribuye su trabajo entre sus estudios de Nueva York, Madrid y Hossegor (Francia), nunca había expuesto en su Málaga natal. Pero ya le llegó la hora de extirparse esa espina: el Palacio Episcopal inaugura hoy a las 20.00 una amplia retrospectiva de su obra, en un acto en el que estará presente el propio pintor.

La exposición recoge 75 obras entre dibujos y pinturas en un amplio arco de tiempo, desde los primeros trazos "que dibujé en la casa del Arroyo de la Miel en la que veraneaba con mi familia durante mi adolescencia" hasta algunos cuadros muy recientes. "Se trata de mi presentación en mi ciudad después de más de cuarenta años de oficio, así que tenía muy claro que quienes fueran a ver la muestra debían hacerse una idea lo más completa posible de mí", explicó ayer el propio Quintero. La propuesta ha precisado dos años de trabajo para el pintor y su comisario, José Manuel Cabra de Luna, quien ha desempeñado un esfuerzo especial para reunir una obra dispersa por medio mundo. El resultado "presenta una evolución muy cuidada de mí como pintor en un sentido progresivo, con constantes que permanecen a lo largo del tiempo y sin cortes radicales".

La distribución de las piezas obedece a los distintos géneros que ha trabajado Quintero hasta la fecha: bodegones o paisajes inestables, paisajes propiamente dichos, una serie especial dedicada a Sefarad (con miradas a las antiguas comunidades judías españolas y a los actuales sefardíes que viven diseminados por Europa) y, especialmente, retratos. "Siempre, desde el principio, he trabajado el retrato, incluso a través de otros géneros como el bodegón". Juan Carlos I, Adolfo Suárez, Fernando Lázaro Carreter, Leopoldo Calvo Sotelo y Severo Ochoa son algunas de las celebridades que han posado para su lienzo, junto a otros muchísimos anónimos. "Me considero ante todo un retratista, y no me da vergüenza decirlo: el retrato es un género muy difícil y, cuando sale bien, hay motivos para la alegría" apunta Quintero, quien asegura que la mejor virtud del retrato "es la posibilidad que ofrece de encuentro con el ser humano: puedes pasarte la vida pintando manzanas, pero tarde o temprano requerirás una mirada y un gesto".

¿Tendencias? "Me considero un pintor abstracto con la mano de un pintor figurativo. No me obsesiona la perfección, sino plasmar la idea que tengo en la cabeza". Los gurús de la postmodernidad insisten en que la pintura ha muerto, pero calma: "Algo muere todos los días".

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