El Museo Jorge Rando descubre el universo escultórico de Carlos Ciriza

  • La pinacoteca exhibe hasta abril una interesante selección de obras del artista navarro, la primera en la ciudad, junto a óleos de gran formato, dibujos y acuarelas del pintor malagueño

Por estas fechas, hace casi un año, el Museo Jorge Rando preparaba la primera exposición de Ernst Barlach (1870-1938) en España. Tras su inauguración el 14 de diciembre, Carlos Ciriza (Pamplona, 1964), peso pesado de la escultura contemporánea navarra, aprovechaba para visitarla. "Ya conocía su obra, de la cual estoy enamorado e, incluso, me veo reflejado en ella, pero a él no lo conocía en persona. Fue entonces cuando se empezó a fraguar esta colaboración", reconoció Jorge Rando durante la presentación del Encuentro Jorge Rando - Carlos Ciriza, la nueva muestra de la pinacoteca malagueña donde escultor y pintor se dan la mano.

Al iniciar la visita en la sala cuatro, dedicada a uno de los ciclos artísticos más distintivos del pintor malagueño, el público verá reflejado en los dibujos de Rando el drama de África: niños con costillas bien pronunciadas, mujeres de mirada triste sosteniéndolos, rostros demacrados, cuerpos desangrándose en el suelo tras haber intentando saltar la valla de Melilla. El descarnado humanismo de su trazo se adapta como un guante a las tristes estampas, elaboradas en un período de tiempo que abarca desde los años 70 hasta la actualidad. Éstas se acompañan de una decena de esculturas de pequeño y mediano tamaño de Ciriza, entre las que se encuentra Interconexiones para un mundo mejor.

Acto seguido, en cuanto uno baja las escaleras, entra a la sala tres. Titulada Prostitución, Rando ha querido rendir homenajear con 18 cuadros de pequeño y gran formato a las mujeres que empeñan su dignidad cada noche. "¿Se puede ser madre y prostituta a la vez? La dignidad de las personas tiene que ser respetada tanto en la sublimidad de la maternidad como en la circunstancia de la prostitución", reza un cartel al fondo del pequeño espacio, que acompaña estas obras hechas a base de enérgicas pinceladas y la técnica del chorreo.

Una hilera de esculturas -las únicas de Rando- de hombres de cara a la pared, en el pasillo de camino a la sala uno y dos, refleja el drama de la inmigración. "La vigorosidad de sus cuerpos contrasta con esa actitud de desaliento, la de quien acepta, sumiso, su derrota", reza otro cartel frente a las obras. "Esas imágenes, las de las pateras y la huida, están en mi cabeza desde los 70. La pena es que cincuenta años después siguen ocurriendo las mismas tragedias", comentó en tono serio el pintor malagueño.

Acostumbrados al formalismo del artista vasco Eduardo Chillida (1924- 2002), observar las esculturas monumentales o de pared hechos Ciriza "en estos últimos seis años" es ir más allá. Éste juega y experimenta con las formas geométricas para causar una impresión mayor en las personas. Por eso, aconseja "no sólo mirar, también sentir". En esta exposición, la primera del navarro en Málaga, se presenta la relación entre volumen, espacio, gravedad y equilibrio con esculturas de hierro y acero corten. Sus obras de debaten entre construcciones geométricas y una tendencia a quebrantar la inmovilidad a través de espirales, huecos o curvas que se sensibilizan con el espacio haciendo partícipes a los visitantes de su sentido al aire y a la luz. La materia se fragmenta para transformar el volumen en esculturas abstractas de formas contundentes que aluden a aspectos filosóficos, artísticos, arquitectónicos, paisajísticos y ambientales.

Es en las dos últimas salas -la 1 y la 2- donde uno observa al faceta más abstracta de Rando con los ciclos Paisajes en el espacio y Horizontes verticales. La guinda al pastel se encuentra al final del recorrido, en el que se observa un enorme mural del malagueño donde "los colores parecen nacer como raíces de la tierra" junto a Espacio de luz, una oda a la verticalidad, y Materia en equilibrio, una escultura colgante que parece estar hecha a la medida del espacio que le ha tocado rellenar.

"Esta muestra es una invitación a descubrir dos lenguajes unidos al expresionismo que ahondan en la dimensión espiritual del género humano", explicaron ayer durante la rueda de prensa. Ninguno de los dos artistas utiliza una gama cromática similar, ni crean en torno a la misma temática. Sin embargo, a lo largo de las cuatro salas se establece de forma natural un diálogo entre las obras neoexpresionistas de Rando y los rostros escultóricos del expresionismo abstracto de Ciriza. Y es que quizá lo que una a estos creadores, "libres", en palabras del pintor, sea una profunda sensibilidad hacia lo humano. Bravo por ello.

Jorge Rando, en primer plano, posa con Carlos Ciriza, junto a una obra del escultor navarro.

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