Koke, la reinserción y el daño de las series de narcotraficantes
"Yo estaba en un programa de prevención de la delincuencia juvenil en Albolote, en la prisión de Granada. Salía prácticamente una o dos veces a la semana con otros presos también y con profesionales de la prisión"
Con las Leyendas del Málaga CF
"Yo estaba en un programa de prevención de la delincuencia juvenil en Albolote, en la prisión de Granada. Salía prácticamente una o dos veces a la semana con otros presos también y con profesionales de la prisión. O sea, psicólogos, juristas, educadores. A dar charlas a institutos, colegios. Claro, cada uno por su tema. Había gente que había estado por ir borracho en un coche y atropellar a alguien. Cada uno por problemas diferentes. Asesinatos, maltratos. El mío era por narcotráfico. Una persona que ha sido, entre comillas, futbolista y que no necesitaba nada de esto para que acabe dedicándose al narcotráfico, pues bueno, era importante para un niño escucharlo. Porque el niño, el día de hoy, quiere ser futbolista. Y el que es golfo quiere ser traficante. Pues si escucha tu testimonio, pues quizás se lo piensa dos veces. Y yo trato de hablar con toda la naturalidad que puedo. O sea, yo he hecho esto, he ganado dinero haciendo esto. Pero esto tiene sus consecuencias. Es imposible que tú te dediques mucho tiempo a esto sin que te ocurra nada. Es muy difícil. No sé si existe esa persona. Un año, cinco años, diez años. Los que sean, pero en algún momento vas a acabar mal. Ya tú decides qué es lo que quieres. Mira lo que me pasa a mí. Yo estoy en prisión. Duermo todas las noches en una celda. Es lo que tú quieres y tú sabrás", explica Koke sobre su trabajo con chavales, a los que, piensa, no hace bien el gran número de series de narcotraficantes: "Sí, eso hace mucho daño. Eso hace mucho daño porque es que es muy adictivo. Para mí también, yo me las he visto todas. Es muy adictivo. Todo el mundo quiere ser ese personaje. Porque ese personaje se liga a las mujeres más guapas, lleva los mejores coches, tiene la mejor ropa, va a los mejores restaurantes... Pero en la misma serie lo ves. Acaba muerto en una cuneta o acaba en prisión en cadena perpetua. Pero la gente quiere vivir eso. El poder. Es que es un problema. Yo creo que nosotros mismos estamos haciéndole mal a la sociedad. Pero claro, y son series muy adictivas. La verdad. Y te metes en el personaje de tal manera que te lo crees. Breaking Bad, Pablo Escobar, El patrón del mal, no sé qué. Y 20.000 más. A mí antes de entrar en prisión me lo propusieron hacer una. Pero es que al final, por una cosa o por otra, pues, nunca se ha dado. Pero a ver, ya la he contado muchas veces. Mi vida es pública, ya sabéis. Y yo con 18 años era profesional. Con 33-34 dejé de serlo y con 37-38 acabé en prisión. No creo que la gente quiera pasar por ahí. Pero bueno, a veces es que te toca pasar para aprender".