Josefa Ros: "El aburrimiento es un problema mayor que la soledad en residencias"
Tras 14 años de estudios, la investigadora identifica consecuencias psicológicas y físicas de esta sensación, que puede inducir a estrés, ansiedad, depresión e incluso ideación suicida, en los casos más graves.
Los psicólogos reivindican su papel clave en el diagnóstico del deterioro cognitivo
La investigadora posdoctoral de la Universidad Complutense de Madrid, Josefa Ros, se ha pasado los últimos 14 años indagando en el aburrimiento. Así los últimos cinco los ha dedicado al estudio del mismo, aplicado en residencias de personas mayores en Madrid, Andalucía, Cataluña, Valencia y Navarra, con resultados que refleja en su estudio 'PRE-BORED. Well-being and Prevention of Boredom in Spanish Nursing Homes'. En él determina la implicación que puede tener "esta sensación", incluso con consecuencias no solo psicológicas, sino también físicas en la población anciana. También es autora del libro "La enfermedad del aburrimiento", publicado con la editorial Alianza en 2022, en el que aborda las diferentes facetas del concepto y cómo se han ido perfilando a lo largo de la historia. Ros compartió estas ideas en Málaga, en el VIII Festival de Filosofía, celebrado en noviembre en el Centro Cultural La Malagueta.
Pregunta.¿Cuál fue su impulso para empezar a investigar el aburrimiento?
Respuesta.Ha sido un un camino muy largo, lo que a mí me impulsó a estudiar esto fue el darme cuenta de que hay personas que lo pasan verdaderamente muy mal, y sufren las consecuencias de una frustración constante a causa de estar aburridas todo el tiempo. Esto es un aburrimiento disfuncional, y proviene de uno mismo, porque uno no sabe cómo quiere llenar su tiempo.En otros casos, lo que sucede es que tú sabes perfectamente cómo te gustaría estar ocupando tu tiempo para sentir que lo estás aprovechando, pero la circunstancia en la que te encuentras no te lo permite porque necesitas ayuda, porque estás institucionalizado, como es el caso de las residencias. Las consecuencias de esto pueden ser tanto a nivel emocional, anímico, físico y sobre todo en lo que respecta a cuando uno siente que la vida deja de merecer la pena.
P.¿Qué es el aburrimiento?
R.El aburrimiento consiste ni más ni menos menos que en sentir que uno está poniendo su energía en una actividad en la que no sientes que estés empleando tu tiempo de una manera valiosa. Te lo produce esa sensación de que estás perdiendo el tiempo, de que estás gastando energía.
P.¿Por qué se llega a dar este aburrimiento?
R.Está el aburrimiento de carácter disfuncional, que lo que implica que estás en una situación o actividad que para ti no tiene sentido. El aburrimiento funcional, por contra, cumple con la función de alertarte de ella y de que tienes que emprender algún cambio para ocupar el tiempo de manera significativa. Cuando no se puede es cuando empiezan los problemas, cuando hablamos del primer tipo. Son mínimos los casos, y lo que puede suceder es que la persona sea incapaz de determinar cómo salir de ese estado. Lo que suele darse es ese otro tipo en el que sí sabes qué te gustaría hacer, pero por una razón exógena, de contexto, no puedes.
P.¿En qué sector de la población está más presente?
R.Se da en los niños porque no se conocen suficientemente a sí mismos, están construyendo su catálogo de opciones significativas con las que ocupar el tiempo, es normal. Pero las más afectadas son las personas mayores. Viven en un momento en el que sí se conocen muy bien, pero determinadas situaciones inherentes al envejecimiento (pérdida de movilidad, capacidades cognitivas, de poder adquisitivo o de seres queridos) impiden que puedan seguir haciendo lo que hacían. Muchas veces comienza con la jubilación, has tenido unos roles durante muchos años o bien unas rutinas marcadas y cuando empiezas a disponer de mucho más tiempo, pues te encuentras con esa incertidumbre. Ahí es cuando hay que hacer un reajuste muy duro de expectativas y ocupaciones, o bien como sociedad tenemos que hacer un esfuerzo para que esas personas puedan seguir haciendo lo hacían, adaptando las circunstancias.
P.¿Hasta qué punto representa un problema?
R.He pasado 3 años conviviendo con personas mayores, he estado en 20 residencias distintas de toda España, he entrevistado a más de 400 usuarios y he determinado que el 52 % refieren aburrirse constantemente; el 50 % que su vida ha perdido el sentido al vivir en ellas; o que el 62 % siente que ha perdido su capacidad para decidir por sí mismo. Le hemos prestado mucha atención a la soledad no deseada en las personas mayores pero, de hecho, mi estudio en residencias demuestra que es un problema de mayor envergadura el aburrimiento que la soledad. En el caso de otros países, se ha visto que las personas de color se aburren más que las personas blancas; los hombres se normalmente más que las mujeres. Lo de la cuestión del del color, en principio podría ser por diferencia de recursos económicos. Esto de que los ricos se aburren más que los pobres es completamente falso. Y, en el caso de los hombres, podría ser porque somos más echadas para adelante. No tenemos menos miedo al fracaso, ni a embarcarnos en proyectos. Los hombres lo experimentan especialmente en la última etapa de la vida, según estudios de Estados Unidos y Canadá. Por otro lado, se ha visto que en los países con clima más cálido hay menos aburrimiento que en los nórdicos y es porque las oportunidades de encontrar ocupaciones fuera del ámbito doméstico son menos.
P.¿En qué residencias españolas has investigado, alguna andaluza, malagueña?
R.Cada una es un caso de estudio tienen características distintas: el perfil de residente, que sean públicas o privadas, el tamaño, el deterioro cognitivo o la autosuficiencias. He estado en Cádiz, en la línea de la Concepción, en dos residencias. Se dio la circunstancia de que en ellas apenas existían usuarios con deterioro cognitivo, todo el mundo era bastante autónomo. Tenían una particularidad arquitectónica, que permitía la convivencia, con pequeños apartamentos. Estos casos arrojan resultados muy positivos y nos ayudan al resto de España a entender qué factores determinan el aburrimiento u otro tipo de malestares y cómo se puede atajar. Fueron casos excepcionales, muy buenos en los cuales casi no existe aburrimiento, pérdida de sentido en la vida, depresión o deseos de que termine el ciclo vital.
P.En base al nombre de tu libro, ¿Es el aburrimiento una enfermedad?
R.Es una metáfora. La enfermedad no es el aburrimiento en sí, es un síntoma. La enfermedad es un exceso de control, falta de flexibilidad, falta de personal. Muy rara vez se encuentra la enfermedad en el individuo, aunque se puede producir. Lo más frecuente es que la esté en el contexto, en la sociedad o en una situación que no te permite desarrollarte. Por ejemplo, en poner en práctica estrategias de huida; en no tener oportunidades para ser creativo o decidir cómo quieres ocupar tu tiempo, porque estás inmerso en unos ritmos vertiginosos, eres preso de un trabajo porque tienes que pagar las facturas, etc. El aburrimiento sin más te está dando el mensaje de que algo está fallando, pero no en ti, el que está enfermo es es el contexto.
P.¿Qué consecuencias puede desencadenar?
R.Se convierte en un problema porque se cronifica. Se relaciona con el estado anímico, de situaciones de estrés extremo, ansiedad, desarrollo de depresión, pérdida de sentido vital, incluso ideación suicida. Existe toda una serie de trastornos relacionados con las adicciones. Lo fácil, en muchos casos, es darte a la bebida, consumir drogas, u otro tipo de conductas desadaptativas. Por ejemplo, la conducción temeraria, poner en riesgo tus finanzas, la adicción la juego. También se conoce que esta aburrido empeora otras condiciones preexistentes en deterioro cognitivo relacionado con el Alzheimer, con demencias, a la hora de tomar de la toma de medicación, cuando no le ves sentido a la vida. Así, estar aburrido constantemente incrementa las cifras de violencia en el entorno doméstico. Las consecuencias son elevadas.
P.¿Puede ser peligoso?
R.Completamente. Es uno de los motivos por los cuales hago activismo, lucho mucho contra estos mitos de que el aburrimiento te hace ser más creativo, que necesitamos estar aburridos. Uno lo que necesita es tener tiempo para sí mismo, tener tiempo para el descanso. El aburrimiento puede ser una cosa muy complicada y peligrosa y cuando nos aferramos a este tipo de discursos, estamos invisibilizando la cara más negativa del aburrimiento.
P.¿Qué factores de la sociedad actual inducen al aburrimiento? ¿Cómo se perjudica a sí misma?
R.El tiempo que nos queda libre es muy escaso. Estamos en un momento en el que uno adquiere un cierto valor en tanto en cuanto resulta productivo para la sociedad y se te premia si eres así y si te castiga sino. Al final lo que nos queda es que casi todo nuestro tiempo lo dedicamos al trabajo. Queda muy poco tiempo para la realización de otras actividades que tú elijas voluntariamente. Estamos muy acostumbrados a pensar erróneamente que quienes más se aburren son los que están desocupados y esto no es así, se convierte en un tema de investigación científica a principios del siglo pasado, precisamente porque empezó a representar un problema en las fábricas, en trabajos súper repetitivos.
P.¿Cómo actúa la tecnología en la sociedad y el aburrimiento?
R.Nos abre un abanico de posibilidades, pero si depositamos demasiada confianza en plataformas de contenido, redes sociales, etc. difícilmente van a ser significativas para nosotros, son un pasatiempo. Nos convertimos en agentes pasivos y esto te devuelve otra vez al aburrimiento. La mejor manera de combatirlo es conociéndose a uno mismo, haciendo un ejercicio de pensar en qué realmente merece la pena.
P.¿Cómo vinculas el aburrimiento a la inteligencia?
R.Depende mucho de tu personalidad, de las herramientas con las que cuentes, cómo de abierto estés a probar cosas nuevas. Es cierto que una persona que tiene una inteligencia emocional mucho más elevada, encuentra más sencillo conocerse a sí mismo, saber qué es lo que quieres y poder ajustar sus expectativas. Pero el aburrimiento no te hace ser más inteligente.
P.¿Cómo ha evolucionado y lo hará la sociedad respecto al aburrimiento?
R.Estamos fastidiados. Nos estamos volviendo una sociedad más acomodaticia, estamos depositando más confianza en esas opciones de la industria del entretenimiento masivo para ocupar nuestro tiempo libre y esto hace que nuestra capacidad para introducir nuevas opciones se esté de alguna forma oxidando. Encima tenemos los algoritmos, ya ni siquiera hay que decidir qué serie veo, tenemos que pensar menos. En redes sociales te comparas con todo el mundo constantemente para ver si estás desperdiciando el tiempo (síndrome fomo). Vamos a necesitar más estímulos porque es como la droga, nos vamos acostumbrando y necesitas algo más, subirte a un rascacielos y hacerte un selfie poniendote en peligro. No cambiará a menos que tomemos conciencia y empecemos a hacer ese trabajo de autorreflexión, de autoconocimiento.Solo lo puedes encontrar tú, no hay una fórmula mágica. Es la única vía para descubrir realmente qué te funciona a largo plazo, para que cuando llegue el final digas: "Estoy satisfecho. No pasé la gran mayor parte de mi tiempo libre haciendo lo que hacían todos sino que he hecho lo que me ha satisfecho, estar con mis seres queridos, ayudar a otros, practicar un deporte, tocar un instrumento, etc".
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